“Yo comencé haciendo cosas muy básicas. Agendas de comunicación para niños de colegio, después cuadernos personalizados, recuerdo que una cafetería me pidió una libreta para registrar sus compras. Después uno se va interiorizando en lo que trabaja, con expectativas de mejorar. Me informé que existían agendas anuales, agendas semestrales y un monto de cosas y así fui subiendo el nivel de mis agendas. También a responder con más herramientas a lo que quiere el cliente”.

Por la casa de Ximena Espinoza a veces pasa un desfile de autos. Pese a que ofrece un práctico servicio de entrega a domicilio la necesidad de obtener su producto hace que algunas personas se atrevan a tocar el timbre. Así son los emprendimientos que nacen en casa. Desde 2019 ella diseña agendas personalizadas y planificadores a medida de las necesidades de cada cliente. Lo que se traduce en que ofrece un apoyo para la organización del tiempo. Su meta es abrir su propia tienda y ampliar la línea de diseño, algo que ya empieza a cristalizarse.

“Cada agenda que hago es distinta, nunca una es igual a otra. Porque las necesidades de una persona jamás van a ser las mismas que las de otra”, dice Ximena Espinoza. De su taller salen piezas ajustadas a diferentes cotidianidades y modos de vida. Sus productos se acomodan a las anotaciones, previsiones y recordatorios de muchas personas. Especialmente de mujeres emprendedoras, mamás, empresarias y profesionales. Y de sus hijos, porque además de agendas personalizadas y planificadores anuales, elabora cuadernos de notas, libretas de bolsillo, cuadernos de control de niño sano, álbumes fotográficos y hasta repara tapas para carnéts pediátricos.

Los clientes de Ximena Espinoza son muy diversos. Un día recibe a un emprendedor que necesita cinco o seis agendas de su marca. Otro a una mamá que le pide un planificador inspirado en una serie de Netflix. Y otro más a una mujer entusiasta que quiere organizar su trabajo.

“Siempre me gustaron las manualidades y me encantaba dibujar. Siendo muy joven estudié Diseño de Marketing en un colegio técnico”, rememora. “Por cosas de la vida trabajé en un cargo administrativo durante 13 años en una pastelería. Nada que ver con mi rubro. Aprendí muchas cosas, pero siempre tenía el bichito del hacer. Un día me despidieron y pensé ¡Qué voy a hacer! Tomé un año sabático total. Me dediqué al 100% a mi hija y a mi marido. Pero me volvía a preguntar: ¿qué voy a hacer? Ocurrió que vi en el centro las agendas de los chinos, ¡tan baratas, pero sin un trabajo detrás! No había una personalización. Entonces tomé un curso y empecé el tema de las agendas”.

“Tengo el carácter muy fuerte. Un trabajo personal que hago desde el 1 de enero hasta el 31 de diciembre es el tema de mi paciencia. Trabajo en mi casa, tengo que estar pendiente de mi marido, de mi hija, de mi perro, de quien toca a la puerta, de los 20 mensajes que tengo que contestar, de las entregas… En el oficio lo que más trabajo es la belleza y lo novedoso de cada pieza. Le pongo todo el cariño porque cuando la gente abre su paquete, ese momento, es impagable”.

El oficio y la excelencia

“Recuerdo que la capacitación duró pocos días. Me dijeron cómo preparar un archivo para hacer una agenda personalizada y qué materiales tenía que comprar. Invertí un par de ahorros y empecé de la nada. Y no me quejo, eso fue en 2019 y en eso estoy”, dice Ximena. Su emprendimiento Tamisa Agendas está en Temuco, donde ella nació y ha vivido siempre. Su madre es de Coñaripe, un pueblito de la zona lacustre a dónde regresa con su familia cada vez que quieren descansar y vacacionar.

“Tamisa Agendas ha ido de menos a más. Empecé con cosas muy básicas, no te niego que los primeros trabajos nunca te van a quedar, a la primera, espectaculares. Mis productos se han superado mucho, los diseños y los materiales son actualmente de excelente calidad. Mis agendas no son baratas, pero mis clientes saben que en el rubro en el que yo me desenvuelvo, son las mejores”.

“Hace tiempo dejé de entregar mis agendas en bolsas de polietileno. Invertí un par de lucas en un papel bonito, ecológico, así que no involucro nada de plástico en la entrega”.

Ceder el control creativo

Las agendas personalizadas tienen un toque extraordinariamente personal. Para elaborarlas se deben tomar decisiones de cómo será su formato, el diseño de la portada y hojas internas, los colores, las imágenes o «monitos», tipografía, distribución de elementos, contenidos… son muchos detalles involucrados en la definición del producto. Ximena conduce a cada persona por la ruta de ese proceso, la involucra y le cede el control.

Hacer una agenda tiene dos etapas: el diseño y el proceso de armado. “Todo comienza cuando el cliente dice qué necesita. Ahí parte todo, porque tienes que dedicar el tiempo a escuchar. Luego mandarle propuestas y concretar. Después se imprime, se arman las tapas, se perforan las hojas, se hace el anillado, se pegan los stickers, se pone el elástico. Es un procedimiento manual que tiene técnica y demanda tiempos de corte y armado. Al final hago el registro fotográfico y el empaque.”, explica. Este trabajo es muy artesanal, de allí su valor. “Aquí tengo mi impresora, mi computador y mi maquinita encuadernadora, que es una Cinch (muy apetecida dentro del mundo de las personas que hacen agendas)”.

“Para las pymes tengo agendas de «pedidos de clientes», que son las que usan las niñas que son pasteleras, las que trabajan con manicure, pestañas, etc. para agendar sus citas. Me piden mucho los planner escolares y empresariales. Hago álbumes fotográficos para bebés, bodas y buenos deseos. Y cuadernos de control de niño sano, personalizados y con la información actualizada de acuerdo con la disposición del Ministerio de Salud. También tengo el servicio de restauración de tapas”.

La agenda de Ximena

“Siempre me he considerado una persona que hace muchas cosas a la vez. Puedo estar hablando contigo, pero trabajando en un computador y escuchando lo que está pasando allá adentro. Tengo antenas por todos lados. Mi agenda tiene muchas hojas y ahí voy planificando mi trabajo, siempre en días hábiles, porque no trabajo sábados ni domingos. Cuando tomo un pedido digo que en siete u ocho días hábiles estará la agenda personalizada. Lo que no acepto por nada, aunque pierda de ganar, son trabajos apurados. Encuentro que cuando tienes un emprendimiento tienes que dar un producto bien hecho”.

Tamisa Agendas se abre camino hacia nuevos retos. En unos días saldrá su nueva línea de agendas personalizadas con tapas en vinilo estampado (tornasol, dorado y plateado), para proyectar el nombre de su dueño de una manera original bajo la luz. Pero además se viene un desafío, que es darle al emprendimiento su propio espacio, fuera del hogar de Ximena.

“Una de mis necesidades actuales es tener un espacio físico donde pueda mostrar las piezas y llegar a más clientes. Que se tomen un café, que se lleven más cosas. Yo me veo en un tiempo con un punto de venta. Pero también necesito más manos, a lo mejor capacitar a alguien para diseñar y armar los productos”, proyecta.

Por lo pronto la producción sigue cuesta arriba, lo que le da el ánimo de proyectar ese crecimiento, especialmente porque sabe que no se encuentra sola. Además de su hija, que es una gran asesora en la parte creativa, Ximena cuenta con un grupo solidario de amigos. “Las amistades son fabulosas. Siempre he dicho que en esta vida más vale tener amigos que tener tanta plata. Porque ellos son los primeros que te apañan cuando tienes un emprendimiento», concluye.

Conoce más sobre las agendas personalizadas y toda la línea editorial de Ximena Espinoza en el perfil de Instagram @tamisa440

Puedes enviar información a: redaccion@mujerdelsur.cl

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