bicarbonato Tullio Simoncini

Corrían los primeros años del siglo XXI, cuando por Internet nos encontramos con la sorprendente reseña de un oncólogo italiano que aseguraba curar el cáncer utilizando el bicarbonato de sodio en su tratamiento

El oncólogo para ese entonces; Tullio Simoncini aseguraba que el cáncer era causado por el hongo Candida Albicans. Microorganismo encontrado por lo general en los tumores cancerosos. Según explicaba Simoncini el organismo con la idea de defenderse de la Candida provocaba el crecimiento anómalo de células que intentaban encapsular al hongo para luego destruirlo. Respuesta inmunológica que se descontrolaba y terminaba creando el tumor.

La esperanza del bicarbonato

Las afirmaciones de Simoncini nacido en 1951 no fueron muy bien acogidas entre sus colegas médicos. Quienes le exigieron al galeno romano mayores datos que comprobaran su hipótesis. Contrario al mundo académico, en la Internet de aquella época sus afirmaciones se hicieron virales. Fuimos muchos los que recibimos un correo electrónico que detallaban la novedosa cura con bicarbonato de sodio. En ese entonces los fake news no eran tan comunes y la gente creía más en la información de la web. De hecho, las estafas lanzadas a través de listas de correos electrónicos que prometían el cobro de una supuesta herencia tenían un importante porcentaje de éxito.

Simoncini, probablemente sin saber el poder de ese recurso comunicativo, apeló a una creencia que subyace en el pensamiento colectivo de muchos; “la desconfianza en una medicina costosa y aparatosa cuyos resultados en muchas áreas no son satisfactorios”. En ese grupo se encuentran los antivacunas, los buscadores de técnicas de curación ancestrales, los anti-corporaciones médicas, etc.

Un video de 2011 sobre los supuestos efectos del bicarbonato en la cura del cáncer

El tratamiento de Simoncini prometía una cura rápida; seis días. Era creíble y sobretodo barato; la curación de algunos cánceres podría costar alrededor de 100 euros. Para muchos eso explicaba porque el tratamiento no fue aceptado por los médicos. Su bajo costo afectaba las enormes ganancias de las corporaciones internacionales de la medicina, los laboratorios farmacéuticos, los doctores, las clínicas, y demás organizaciones asociadas a la curación del cáncer.

Los primeros reveses

Simoncini sabía que se enfrentaba a la institucionalidad médica, pero desde el 2000 comenzó los tratamientos con bicarbonato en algunos pacientes. En el 2003, junto a su hermano Angelo fue acusado por la judicatura de Roma, por la muerte de dos pacientes. La agencia EFE reseñó en su momento sobre este caso. “Según la autopsia practicada a los dos enfermos de cáncer fallecidos que se sometieron a esa ‘terapia’, cuya duración era de dos meses con una pausa de un mes, las inyecciones de bicarbonato de sodio habrían acelerado la muerte de los enfermos”.

En el 2006 perdería su licencia de médico oncólogo acusado de homicidio culposo por los dos pacientes fallecido en el 2003, quienes no mostraron mejoría con el tratamiento. Sin embargo, muchos enfermos desesperados ante la inminencia de la muerte, angustiados y sin esperanzas, siguieron buscando al doctor del bicarbonato.

Simoncini continúa tratando el cáncer con bicarbonato

En el 2013 el periódico español ABC publico una reseña en la que decía: “Tullio Simoncini, exmédico oncólogo, expulsado del Colegio de médicos y condenado por homicidio culposo y fraude, sigue curando enfermos de cáncer, a los que suministra por goteo intravenoso bicarbonato de sodio. Pone así en grave peligro la vida de los pacientes”.

Los tratamientos los suministraba en su casa en Roma, donde recibía a los pacientes con ayuda del instituto religioso Santa María de Leuca. Cobraba dependiendo del tratamiento entre 3500 y 7000 euros; ya no los cien que prometía al principio. Al ser un tratamiento proscrito necesitaba del apoyo de una red de colaboradores, quienes también se sentían luchando contras las corporaciones médicas. Ya para ese momento Simoncini aseguraba que el bicarbonato por goteo solo era efectivo en un 80% de los casos.

Condenado a cinco años de prisión

Pero otra tragedia condenaría a en el 2015 Tullio Simoncini a cinco años de prisión. La agencia de noticias italiana ANSA, publicó el 16 de enero de ese año la decisión de un juzgado que condenaba al cuestionado doctor, junto a su asistente; el radiólogo Roberto Gandini. Este último castigado a dos años y medio de prisión. Esta vez la víctima fue Luca Olivotto, de 27 años, nacido en Catania. Quien enfermo de un tumor cerebral se sometió al tratamiento basado en bicarbonato de sodio.

Bajo el control de las trasnacionales médicas

Simoncini puede ser un charlatán y estafador. Poco se habla de sus curaciones, si las hubiese, tampoco presentó registros de caso de éxito. No obstante, las trasnacionales de la medicina, los grandes laboratorios farmacéuticos, los centros de investigación han convertido la curación en una forma muy criticada de lucrarse. Una vacuna, un medicamento, una patente significan en algunos casos fuentes de exagerado enriquecimiento. Esa sigue siendo una de las grandes críticas que tanto gobiernos, como la sociedad hacen a este sector. También lo es su inmenso poder capaz de anular a cualquier que proponga algo diferente al tipo de medicina que ellos controlan.

Otro caso fue el del docto alemán  Ryke Geerd Hamer a quien en 1986 le quitaron su licencia de médico, al establecer a través de la llamada nueva medicina germánica, la relación entre el cáncer y problemas emocionales. Se le acusó de desalentar a los pacientes de seguir los tratamientos contra el cáncer con cierta eficiencia comprobada como la radio y la quimioterapia.

Para envío de información: redaccion@mujerdelsur.cl

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