Paula Calderón y Haydée Avaria comparten enfoques muy similares de atención psicológica. “Con el Centro Abrázate queremos ser agentes de cambio, de colaboración”.

Psicólogas desde 2017, las fundadoras del Centro Abrázate confían en la terapia narrativa. Cuentan su historia con gran humor y complicidad, porque se conocen desde la universidad. Su iniciativa está inspirada en la importancia que les dan a las consultas humanizadas. Paula Calderón y Haydée Avaria laboran en Viña del Mar, pero transformaron sus consultas presenciales tras la pandemia. Ahora toman sus citas de forma online y con eso “derriban fronteras”.

Paula Calderón y Haydée Avaria escuchan muchos relatos. Historias reales, que definen vidas y cuentan realidades. Las fundadoras del Centro Abrázate atienden niñas, niños, adolescentes y adultos. Sin embargo, reconocen que hay un mayor número de mujeres en sus consultas. Y aunque no son “muy de categorizar o de colocar etiquetas”, como advierte Haydee, comparten una percepción de cómo es hoy la mujer chilena.

“Desde la experiencia clínica, me he encontrado con muchas mujeres que están en tránsitos de vida. Vienen con muchas nociones de lo que es la perfección. Yo creo que están en un proceso de transición. De quiebre. Llegan a terapia muy cansadas y necesitan un espacio para empezar a soltar. Muchas se sienten identificadas con el movimiento feminista”, define.

«Creemos en la sabiduría popular y en la capacidad de las personas de mirar sus propios problemas”.

Paula se suma a la descripción de Haydee. “Tienen una capacidad más potente de cuestionar ciertas cosas. De no asumir ciertos cánones o mandatos. Las veo mucho más cuestionadoras y empoderadas de su rol, que ha sido muy invisibilizado. Cuestionan muchos temas sociales, de sus mismas historias y de familia, temas transgeneracionales, ciertos mandatos sociales”.

Paula Calderón y Haydée Avaria coinciden en que las mujeres ya no están dispuestas a transar cuando se trata de su bienestar. También consideran que están más conscientes de su disfrute, “no quieren que sea más mutilado”, dice Haydee.

A través del Centro Abrázate brindan un espacio acogedor para hablar abiertamente y «soltar». “Hay muchas quejas desde afuera sobre cómo ser mamá. Las mujeres están en un momento es que ya no quieren escuchar esas voces. Prefieren tomar aquello que les hace sentido, que es colaborativo y constructivo”.

Paula Calderón y Haydée Avaria junto a su compañera Karen Cárdenas Mancilla. Las tres presentaron la tesis de grado «Relatos de calidad de vida desde las percepciones de Cuidadores y cuidadoras de niños, niñas y adolescentes con TEA pertenecientes a una organización no gubernamental de la Quinta Región”.

Terapias diferenciadoras

Paula Calderón y Haydée Avaria son chilenas de la V Región, Valparaíso. Paula es de San Felipe y Haydée de Quilpué. Estudiaron psicología en la Universidad Santo Tomás de Viña del Mar e hicieron juntas la tesis de grado. Se graduaron el 9 de enero de 2017. Haydee rememora que estando en la universidad nunca visualizaron el proyecto «porque uno entra a la carrera a explorar». Paula desde un inicio se inclinó por la clínica y Haydee prefirió lo laboral y organizacional. Pero cuando trabajó con Paula en una residencia colaboradora de Sename de niñas y adolescentes, se afianzó su vocación clínica.

A finales de 2018 empezaron a hablar de fundar un centro, a informarse de las prácticas narrativas y a ordenar sus ideas. «¡Hasta nos metimos en algunas cosas de marketing para tener algo más armado!». El año pasado se dijeron «¡Hay que buscar un lugar!» Así, dieron con una casona en Viña del Mar que «ha sido luz para nosotras porque refleja lo que queremos. Es acogedora y muy cálida”, cuentan.

“Siempre nos preguntábamos qué podíamos aportar. Queríamos destacar o diferenciarnos de otros centros psicológicos. Queríamos trascender”, recuerda Paula.

«La palabra humanizar ha sido uno de nuestros pilares fundamentales en la gestación de este proyecto».

Paula Calderón y Haydée Avaria: lo online

Aunque cerrada temporalmente, la casona continúa como espacio pendiente para recibir las consultas. Todos los encuentros ahora son digitales. Haydée aplaude la nueva modalidad. “Es muy bonito cómo uno puede contener, escuchar, validar, proponer cosas en un espacio cibernético. Tengo un par de adolescentes que son muy creativos, y todos esos ritos que teníamos, cómo nos saludábamos con una broma entre medio, lo hacemos en la pantalla. El otro día con un niño nuevo preparamos la terapia en el suelo y me mostró su pieza. Claramente hay una desventaja (con respecto a la terapia presencial) pero creo que hemos tenido buenos resultados. Y las personas así lo refieren”.

Conscientes de los desafíos actuales, Paula Calderón y Haydée Avaria ofrecen orientación no solo en sus terapias, sino a través de las redes. “Estamos en un tiempo en que lo que necesitamos es contención, apoyo emocional, estar disponibles para el otro, validar las emociones”, dicen.

Este mensaje es especialmente dirigido a los padres y apoderados, para que ofrezcan educación emocional por encima de presión académica. «Si un niño se sintió presionado, si tiene dolor de cabeza porque está todo el día tratando de hacer guías en el computador, eso al niño no se le va a olvidar. En cambio si no le va tan bien en el colegio, pero tuvo comprensión y cariño, él va a recordar por siempre que sus papás le brindaron ese apoyo».

«No podemos decirles a los adolescentes que no hablen con los amigos porque están mucho rato en la pantalla. Los amigos son importantes. Pero se puede llegar a acuerdos si hay exceso».

La experiencia de trabajar en casa

En medio de las consultas que realizan, Paula Calderón y Haydée Avaria también conviven con la amenaza del covid-19. Haydee reconoce que la experiencia de trabajar en casa es compleja. Estoy en este proyecto y además doy clases, y todo lo hago online. Eso me permite respetar la cuarentena preventiva en su totalidad, pero implica que todo está en el mismo espacio (lo doméstico, tus amistades, tu vida personal y tu vida laboral). Ha sido un poco agotador. Vivo con mis papás y mi abuela de 90 años así que hay una adecuación de la dinámica familiar. Saben que cuando estoy atendiendo o mi papá tiene reuniones de teletrabajo hay que tener cuidado con la bulla”.

El caso de Paula es distinto. “Además de la consulta trabajo en el programa Chile Crece Contigo del Hospital Carlos van Buren de Valparaíso. Estoy con un sistema de turnos, voy dos o tres veces por semana de forma presencial y las demás veces estoy con teletrabajo. El impacto del uso de la pantalla es menor, pero igual resulta agotador. Obviamente tengo un estrés adicional porque uno se está exponiendo y expone a su entorno. Desde febrero no viajo a San Felipe a ver a mis papás, a mi hermana y a mis abuelas. Vivo con mi pareja y mi cuñado y he puesto este tema sobre la mesa. Porque hay una gran probabilidad de que yo me contagie y por consiguiente ellos”.

Ambas siguen sus rutinas y no tranzan sus sueños. Ambas representan lo que ellas miran en las mujeres chilenas que reciben en sus consultas: Revisan sus premisas, cuidan sus responsabilidades y confrontan los escollos cada vez que aparecen.

Paula Calderón es psicóloga con Diplomado de Estrategias de Intervención en Clínica Infanto Juvenil, Universidad de Valparaíso (2018).

Haydée Avaria es psicóloga con Diplomado Internacional de Prácticas Narrativas (2018) para la terapia y el trabajo comunitario (certificación por PRANAS Chile y Narrative Practices Adelaide, Australia) y Diplomado de Estrategias de Intervención en Clínica Infanto Juvenil, Universidad de Valparaíso (2019).

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Envíos de información: redaccion@mujerdelsur.cl

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