“A la gente le llama la atención la combinación que hacemos de maderas porque es muy poco común. Puede haber boldo, castaño, pino, raulí, bambú, cumarú, lenga y angelim”.

Son jóvenes, son viajeros, son orfebres. Nicole Baumgartner y Joaquín Grifol fusionaron sus historias en el emprendimiento Kunst joyas. Cada prenda suya contiene no solo parte de su creatividad y laboriosidad. También, literalmente, minúsculos fragmentos de bosques, montañas y océanos. Sus piezas componen diseños con madera nativa, piedras, metales, algas y corales. Las suyas son joyas con cochayuyo, castaño, fosfosidenita. Son un álbum personal de la naturaleza que nos envuelve.

¿Por qué hacer joyas de cochayuyo? “No es fácil estar en el mar y menos en el océano Pacífico” dice Joaquín Grifol. “El cochayuyo es muy resistente y flexible. La arena y el movimiento de las olas le da un brillo que lo deja bastante bien. Y tiene unas celdas como en forma de panal en el interior muy bonitas”. A este orfebre surfista se le ocurrió la idea de integrarlo a los materiales de Kunst joyas, el emprendimiento que tiene junto a Nicole Baumgartner. El resultado enriqueció la línea de diseño profundamente aliada con la naturaleza que los caracteriza.

“Usamos mucho las formas geométricas. Nos gustan las líneas y el juego con mandalas elaborados con bambú cortadas al medio, como en semicírculos”.

“Básicamente trabajamos con maderas y piedras en combinación con plata. Usamos la técnica del reconstituido, que generalmente se hace con piedra y metal. Bueno, nosotros usamos madera. Buscamos una forma, una idea, una composición, y vamos trabajando. Pegamos elementos como si fuera un mosaico. Después le agregamos piedra. Se muele, se lija, se pule y se hace la combinación con plata. A veces empleamos resina o damos un acabado con esmaltes. A mí me gusta dejarlo natural, porque la madera bien pulida tiene un brillo muy especial”.

Las joyas con cochayuyo

Una pieza de Nicole Baumgartner y Joaquín Grifol no comienza en el taller. Sino días, semanas y hasta meses antes, cuando recuperan una rama de boldo del suelo. Unas piedras de laja en la parcela de un amigo, unos fósiles de caracol cuando baja la marea. “Los elementos que utilizamos tienen un significado.  Encontramos cosas y las incluimos en las piezas. Nos gusta integrar, por ejemplo, cosas del Pacífico con cosas de una playa del Atlántico. De repente también añadimos un poquito de lapislázuli de la cordillera. Vamos combinando elementos que están en distintas partes de la naturaleza”.

El resultado son piezas con un alto valor estético, energético y anecdótico. ¿Cómo sino con una joya de cochayuyo alguien pudiera llevar un alga de 15 metros que crece en las costas chilenas? “Siempre me gustó la idea de hacer algo con ellas. Cuando empezamos con el emprendimiento recogí algunas algas y empecé a ondularlas para ver de qué manera podía utilizarlas. Tenía unas vetas preciosas. Me pareció una planta fantástica, tuve una gran fascinación”, cuenta Joaquín.

Historias entrelazadas

Tanto el nombre como el logo del emprendimiento refleja la historia de ambos orfebres, es una mirada a su pasado y sus ancestros. “Kunst significa arte en alemán”, cuenta Nicole. “El apellido de mi abuela era Kuntz, y aproveché para mutarlo un poco. Hicimos el logo con una K en forma de árbol porque los materiales que más utilizamos son flora nativa autóctona de Chile. Después me di cuenta de que también tenía que ver con nuestro árbol genealógico.  Esto empezó muy espontáneo, pero había razones más profundas, relacionadas con el linaje”, explica.

“Hay piezas especiales que a veces no presento en Instagram. Una en particular nació de un viaje que hice al Valle del Elqui con mi mamá. Tiene madera de la vid y unos cuarzos que encontré en el medio de la montaña”, Joaquín.

Los abuelos de Nicole fueron judío alemanes que escaparon del nazismo. “Mi abuelo vio a Hitler dar un discurso y dijo hay que arrancar. La familia se esparció, primero llegaron a Bolivia y después a Chile, fue un exilio para sobrevivir. A mí me pasaba que cuando viajaba perdía una maleta. Una vez me fui a vivir en el extranjero y mi mamá me dio unas joyas de ella y de mi abuela. ¡La maleta se extravió! El año pasado me hicieron una constelación familiar y descubrimos que en el fondo todas estas maletas que yo perdía tenían un significado. Los amigos que no pudieron escapar del holocausto, las cosas que se quedaron… Y me dijeron: en una de esas maletas perdiste las joyas de tu abuela, pero ahora puedes recuperarlas al hacerte tus propias joyas”.

Joaquín también tiene su propia historia ligada a la creación. Su familia es de Monte Hermoso, un pueblo de playa al sur de Buenos Aires. Allí tiene, junto a su madre y su hermano, un puesto de artesanía nacional mexicana en una feria de artesanos. “Creo que los dos fusionamos nuestra historia, la de nuestras familias, para crear este emprendimiento”, cierra con alegría Nicole.

Conoce más sobre el trabajo de Nicole Baumgartner y Joaquín Grifol en su Instagram kunst_joyas.

Deja tus comentarios al final de la página o envíanos tus impresiones y sugerencias a:  redaccion@mujerdelsur.cl

Tal vez te puede interesar:

Cinco protocolos de imagen que los expertos de la salud validan contra la pandemia

Display
Artículo anteriorEconomía circular: la recuperación sostenible
Artículo siguienteLa cúrcuma una potente especie antioxidante ideal para la salud

Deja un comentario