Envejecer es inevitable y natural. Para hacerlo correctamente se necesita entrenar el cuerpo y la mente. Sacarles el mejor rendimiento. Y adquirir una actitud positiva

Aceptar el paso del tiempo para algunos a veces resulta complicado. Meditar puede ayudar a que el cuerpo y la mente se equilibren. Su acción determina que en lugar de simplemente envejecer, puedas disfrutar de lo bueno en cada etapa.

Asumir el paso del tiempo en ocasiones es difícil. El culto a la juventud, intrínseco a la sociedad actual, es un hándicap en ese sentido. Hay que tener un cuerpo perfecto, una piel sin arrugas y una energía desbordante. Y por si fuera poco, es común añorar y pensar que cualquier tiempo pasado fue mejor. Pero lograr ese equilibrio entre la edad biológica y la mental puede convertirse en una presión desbordante y en fuente de frustración si no se aprende a hacer una pausa. Para envejecer bien es necesario reconocer cómo se siente uno y buscar la armonía.

Con motivo del lanzamiento del programa “Cuestiones de cada edad”, la psicóloga, experta en mindfulness y colaboradora de la app de meditación Petit BamBou Belén Colomina, aporta claves para entender porqué a veces no se asimila que el reloj sigue su curso. “A partir de los 40 años vienen nuevas preocupaciones. El cuerpo cambia,  la energía física es menor y también son diferentes las metas, proyectos y deseos. Se desvelan nuevas exigencias sociales que pueden generar preocupación. Como el miedo a no encontrar o perder un trabajo. La exigencia de cumplir con un estándar de posicionamiento social o familiar. O el temor a perder la salud. Y con todo, el paso del tiempo trae un nuevo reto: aprender a aceptar los cambios”.

Para interiorizar esa visión positiva la psicóloga aconseja:

– Seguir cultivando deseos y proyectos afines a los valores de cada uno.

– Entrenar la ilusión y el asombro por las pequeñas cosas.

– Disfrutar de los vínculos sociales consolidados.

– Seguir creciendo interiormente: ya se ha aprendido a atenderse, escucharse y reflexionar mejor sobre lo que verdaderamente reporta la felicidad genuina.

– No hay que temer a la vulnerabilidad. Conviene buscar apoyo cuando se necesite.

– Agradecer. La gratitud ayudará a conferir valor a cada instante presente.

– Colaborar en la comunidad. Sentirse partícipes de algo más grande y con sentido ayudará a construir un camino significativo en el presente.

– Meditar. Contribuirá a la aceptación del momento presente y a darle mayor atención, presencia y valor.

“Aconsejo meditar y contemplar nuestros valores, atender a los deseos genuinos de bienestar y calma, cultivar ahora ese yo futuro que deseamos desde este valioso momento presente. En cada inhalación podemos repetir en silencio y desde la calma de la respiración consciente aquella cualidad que deseamos cultivar y, en cada exhalación, soltar aquello que  sobra. Es una buena oportunidad para dejar espacio a lo nuevo, al crecimiento”, sugiere Belén Colomina.

Meditar: envejecer con salud

Aceptar que el tiempo pasa es clave para una vida más feliz. Pero no es incompatible con el hecho de intentar estar mejor con uno mismo, verse y sentirse más joven.

Neurocientíficos de la Universidad de Harvard han descubierto que meditar moldea el cerebro y lo mejora.

Al meditar se reducen las áreas relacionadas con el estrés y se amplían las del aprendizaje y la regulación emocional. Esta investigación, junto a otras recientes de universidades americanas como Massachusetts y California, han confirmado que la práctica de la meditación aumenta un 40% la telomerasa, enzima que regula el envejecimiento biológico al proteger el largo de los cromosomas. Cuando estos no cuentan con esta protección se van acortando, degenerando y envejeciendo.

Todas las personas, independientemente de la edad que tengan, necesitan aprender a envejecer, a anticipar, a reflexionar, a prepararse igual que un corredor de que hace lo propio antes de un maratón.

La cuestión de la edad

En cada etapa de la vida resulta importante preguntarse y analizar ¿Quién soy? Al mirarse a uno mismo se tiene mejor visión para ver el contexto y por lo tanto entender la relación en el todo que es la vida. Además, se puede tomar conciencia de nuestro cuerpo en la tierra, así como obtener cierta sabiduría y lucidez. El camino más expedito: la práctica de la meditación.

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