Su talento musical solo lo supera el compromiso que tiene para inspirar a otros. Marian Lagos Ribera se desarrolla como docente, cantante y flautista, es parte del Proyecto Cunco Melipeuco de la Fundación Cultural Papageno, colabora en el proyecto independiente La Casa de la Música en su ciudad Villarrica y es estudiante de psicopedagogía, cuatro venezolano y canto. Es una joven chilena que ama la música.

También a ella la pandemia le cambió su rutina. Marian Lagos Ribera partía diariamente hacia las zonas rurales de la Zona Lacustre e impartía clases de música. Preparaba y presentaba pequeños recitales e intervenciones musicales con estudiantes y colegas de la Fundación Papageno. Nada se ha detenido, pero todo ha cambiado.

«Trabajo como profesora, pero también soy estudiante. Uno aprende mucho en la retroalimentación. Tengo un trabajo que no es común, enseño música en un proyecto que contribuye con el desarrollo integral de los niños. Sé que esto genera un impacto positivo en su autoestima y en la búsqueda de su identidad”, dice.

Concierto en terreno, Victoria.

Comprometida con el desafío docente

Marian Lagos Ribera se refiere a su labor en la Fundación Papageno de Villarrica como una experiencia que le encanta. Entró hace algunos años como reemplazo y ahora es docente en el Proyecto Cunco Melipeuco, donde atiende junto a sus colegas nueve establecimientos rurales. “Antes de la pandemia elegíamos y preparábamos el repertorio musical junto a todo el equipo docente y salíamos a ruta todos los días. Íbamos a varios establecimientos distintos cada día para realizar clases dos veces a la semana en cada escuela. Viajábamos todo el día”, rememora.

El desafío ha sido trasladar todo a una modalidad no presencial y buscar estrategias para generar contenido y enseñar música a distancia. “Hacerlo de manera digital es difícil porque al trabajar con escuelas rurales hay muchos niños que no tienen conexión. A veces porque no están los recursos y a veces porque los lugares son tan alejados que no llega la señal. Muchas veces si no se está de forma presencial no hay contacto”.

Junto a estudiantes de Cunco, Lago Colico y Melipeuco durante el Megaconcierto Papagenitos 2019, Villarrica.

Por supuesto, las artes siempre se abren camino. El año pasado fue un año de experimentar. «Descubrimos que una buena estrategia es confeccionar un cuadernillo musical mensual para abordar las actividades y el repertorio, y así hacerlo llegar a los estudiantes. Además, contactamos a quienes tenían acceso a internet para realizar clases individuales y, cuando fuera posible, grupales. Finalmente, un porcentaje de los estudiantes enviaron videos tocando el repertorio aprendido en sus distintos instrumentos y con ayuda de la tecnología se crearon algunas piezas musicales colaborativas a pesar de la distancia».

La cooperación musical

Hija de un músico guitarrista y una técnico enfermera, Marian Lagos Ribera ha crecido rodeada de un entorno rico en estímulos y sensaciones artísticas. Estudió su enseñanza básica y media en la Escuela Artística Municipal Armando Dufey Blanc, de Temuco. Allí experimentó con distintos instrumentos y actividades como teatro y orquesta. Desde pequeña amó el canto y a los 12 años se inclinó definitivamente por la flauta traversa “Aprendí a tocar flauta con la profesora Yandira Méndez Dumestre y una vez que salí de enseñanza media continúe en Santiago con los flautistas Carlos Enguix y Karina Fischer. Me siento feliz y afortunada de haber tenido muchas experiencias musicales y orquestales gracias a mi escuela, mis profesores y a la fundación de orquestas juveniles e infantiles”.

Presentación con Cuarteto Calandria, Centro Cultural Estación, Loncoche.

Hoy gracias a su trabajo en la Fundación Papageno, Marian comparte con una comunidad de docentes músicos con quienes realiza un trabajo colaborativo. “Eso me da la posibilidad de seguir haciendo música, al ser parte de ensambles de cámara, lo cual es muy enriquecedor.  Muchas veces se daban conciertos en los que teníamos la posibilidad de participar o presenciar, pero esos espacios musicales que eran de música en vivo, ahora se han detenido».

“La pandemia ha sido para mí un desafío a nivel personal y a nivel laboral”, dice, sin embargo, está convencida de que se puede continuar. La joven cantante y flautista trabaja desde el año pasado en un proyecto independiente llamado La Casa de la Música en Villarrica. “Allí se dan clases de bajo, batería, teclado, acordeón y guitarra. Está orientado a niños, adolescentes y adultos que quieran tener clases personalizadas de algún instrumento. Yo realizo clases de canto y de flauta traversa”.

Extracto de la canción «Como pequeña gota de rocío», de Simón Díaz

Música sin fronteras

Actualmente Marian Lagos Ribera estudia canto italiano con el tenor, director coral y profesor Jonathan Collao en Fundación Papageno. Y también toma clases a distancia de cuatro venezolano con el destacado músico Alis Cruces. El cuatro es un instrumento de cuerda pulsada que posee cuatro cuerdas afinadas la, re, fa# y si. “Me encanta la música venezolana, cuando llegué a Villarrica formé parte del ensamble Folklórico Araucanía con quienes tocamos repertorio latinoamericano. Esa fue la primera vez que le presté atención al cuatro. Gracias a los amigos que conocí me enamoré del instrumento y decidí que también quería aprender a tocarlo. Cuando comencé a tomar las clases mi profesor me comentó sobre un festival online que nació a partir de la pandemia, con repertorio de música venezolana, y quise participar”.

Se refiere al “I Festival de la Voz Digital Le Voy a Mi Tierra 2020”, para el cual grabó un merengue venezolano llamado «Golosinas Criollas» de Luis Laguna. La canción es un relato de la variedad de dulces caseros que los vendedores ambulantes ofrecen en los pueblos. El video puede verse en su Instagram @happymarianlr.

“Creo que hoy más que nunca es importante cuidarse y nutrirse, buscar herramientas que nos sumen y nos ayuden a crecer dentro de nuestra imperfección humana. A mí me ayuda la meditación Vipassana, que es la práctica en la que está basada el mindfulness”.

Sobrevivir y trascender

Para Marian este tiempo de pandemia ha sido de auto observación y miradas hacia adentro. “En lo personal me he quedado un poquito detenida ahí, observando, reconociendo y reestructurando, todavía lo hago, lo cual no creo que sea malo. Pero quizás ya es tiempo de compartir y conectar. A pesar de la pandemia creo que hoy hay mucho movimiento online, de músicos y músicas que son muy inspiradoras para mí, de gente libre que comparte su arte y sus conocimientos. Me gustaría colaborar así, crear de alguna forma. Inspirarme e inspirar, creo que eso es lo que estoy buscando ahora”.

Ya está dando los primeros pasos, gestando ideas guiada por ejemplos que admira y que pide poder compartir. “Me encanta el trabajo de Geraldine Peralta, una artista visual muy talentosa originaria de Temuco. Yaritza Véliz tiene una voz excepcionalmente hermosa. Rocío Klenner, matrona del pueblo, originaria de Lautaro quien comparte muchos de sus conocimientos en redes. El emprendimiento de Oasis Vegano, que ofrece repostería saludable y consciente aquí en la ciudad de Villarrica me parece inspirador. Igual que Soledad Grunert, que es sicóloga. Marcela Hede, quien tiene un podcast muy interesante sobre crecimiento e intuición llamado «Alkimia Personal». Y Alejandra Hofman, enfermera y coach holística», finaliza.

Extracto de «Dúos en el paraíso», un video que realizó Fundación Papageno en colaboración con el Centro Cultural Municipal de Villarrica.

Para conocer más del trabajo de Marian Lagos Ribera síguela en su perfil de Instagram @happymarianlr o visita las redes de la Fundación Papageno @fundacionculturalpapageno, Proyecto Cunco Melipeuco @papagenitos.clm y La casa de la música @sonidoslacustres

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