La aguja de Dinna Rivera se desliza en trazos minuciosos, delicados y artísticos. Los suyos son tatuajes dotwork, que entran en la categoría de puntillismo-fineline. Así crea imágenes de la mitología griega, el romanticismo y piezas modernas que le hacen un guiño al grabado.

Sus imágenes salen como pixeles, desde finísimos puntos. Dinna Rivera está fascinada con la tinta negra. La diluye hasta conseguir tonalidades de grises que usa como acuarela para logra profundidad y sombras. Desde niña amó las artes plásticas y la música clásica. Sus padres veían su talento y la inscribieron en Academia de Artes Walter & Werner y en el Conservatorio José Luis Paz en Maracaibo, Venezuela, donde estudió violín durante 7 años. ¿Cómo, entonces, no fascinarse por el arte griego antiguo? Actualmente su trabajo con tatuajes dotwork se destaca en Chile, y su portafolio es una muestra de su sensibilidad artística.

“Un día me di cuenta de que ser tatuadora podía ser mi profesión a tiempo completo”, dice Dinna Rivera, para quien la vida ha sido un periplo. “En mi adolescencia experimenté con grafitis, murales, pintura en acrílico, etc. Y al momento de decidir una carrera universitaria opté por Arquitectura, pero no terminé porque me vi obligada a emigrar de Venezuela. Estuve en Argentina 2 años y allí aprendí a tatuar. Practicaba en mis tiempos libres entre trabajos de mesonera”, recuerda.

En 2018 obtuvo el primer lugar en la categoría de puntillismo en la Primera Convención Inked Chile. Ese año participó en la Tattoo Week y se llevó el 3er lugar en la categoría Tatuajes Dotwork, su especialidad. En el 2019 participó en el Comic Ink nuevamente en la categoría Dotwork y se llevó el primer lugar. Y volvió a la Tattoo Weekend donde calificó con el 3er lugar en una categoría que reúne varios estilos (tribal, ornamental, blackwork y dotwork).

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Estudiaste arquitectura ¿Cuánto de tu talento desarrollado en la carrera, tus conocimientos y aprendizajes, aportas al oficio de tatuadora?

Esos años de estudiante moldearon mi proceso de diseño y composición. Eso se nota en mis trabajos (el equilibrio del diseño, la proporción, los detalles geométricos de los tatuajes dotwork). Tantas horas haciendo planos y maquetas me volvieron súper minuciosa y paciente. Por eso le dedico todo el tiempo que sea necesario a un tatuaje, sin apresurarlo, para poder obtener el mejor resultado posible.

Las temáticas que trabajas están vinculadas a la mitología, imágenes distorsionadas, animales y flores ¿Qué buscas? ¿Qué te motiva?

Me resulta muy satisfactorio unir esas temáticas a un concepto. Traté de hacerlo en el pájaro del que nace una flor, por ejemplo. También estoy explorando la temática botánica y su fluidez en el cuerpo, que siempre ha sido algo que me ha costado mucho poder dominar. Últimamente me he visto muy atraída hacia el storytelling que se puede desarrollar en un tatuaje. Para mí es el próximo nivel por alcanzar para darle más profundidad a mis diseños. Me interesa precisamente contar una historia, expresar algo. No solo para el portador, sino también para el espectador. He tratado de incluir esta inquietud en mis composiciones.

Tus piezas tienen una profundidad muy intensa, como de esculturas ¿Cuáles son tus búsquedas y cómo desarrollas tu técnica?

Siempre que me piden que describa o presente mi trabajo me bloqueo un poco, supongo que es porque yo lo veo muy de cerca. Muy desde el cariño. Desde el momento en el pienso en el concepto, escogiendo el lugar del cuerpo donde queda mejor. Paso horas y horas con cada pieza, viendo cómo se va desarrollando. Revisándola, corrigiéndola. Hasta que termino con algo que me hace feliz. Si tuviese que elegir una palabra para mi trabajo creo que sería Minucioso.

En cuanto a la técnica, creo que lo que más demanda es paciencia. Todas mis piezas son casi por completo punto por punto. Trabajo con agujas muy finas (01rl-03rl) que me permiten lograr los detalles más diminutos y las texturas más complejas. Y con un estudio previo del contraste para lograr los tonos necesarios para que la pieza resalte y se sostenga en el tiempo. Son sesiones muy largas, pero al final de día, muy satisfactorias.

¿A qué le dices no? ¿Cuáles son las temáticas que no abordarías, zonas del cuerpo que no intervendrías, técnicas que no te interesan?

Hay muchas técnicas y temáticas que no trabajo, ya sea porque no las domino o porque no van muy bien con mi línea gráfica. Entre esas están claramente las técnicas que ocupan color. Fue algo con lo que experimenté en mis inicios, pero nunca me sentí particularmente atraída en seguirlo aplicando. Por el momento quiero concentrarme en mejorar en el puntillismo realista y la conceptualización de los diseños.

Este último año dejé de trabajar en algunas zonas del cuerpo, como costillas y espaldas, ya que implicaba tatuar muchas horas de pie y en posiciones muy incómodas que me producían un desgaste físico que afecta mi rendimiento en los tatuajes.

¿Hacia dónde va este oficio que se nota que te hace tan feliz?

Mis metas con respecto al tatuaje cambian cada cierto tiempo, siempre tengo algo que aprender o un reto que abordar. Y sinceramente disfruto mucho del camino, supongo que poder tener mi propio estudio es uno de esos checkpoints a los que aspiro.

¿Quieres conocer más sobre el trabajo que Dinna Rivera hace con los tatuajes dotwork? Sígala en su perfil de IG @dinna.tattooer

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