Teletrabajo mujer en la habitacion

Con la llegada del covid-19 aumentó el número de empleados que hacen teletrabajo. Y con eso creció el presentismo laboral, un fenómeno que ocurre cuando los trabajadores se esfuerzan por demostrar que están presentes. Aunque no necesariamente sean productivos.

En términos simples se trata del “mal de calentar la silla”. Tras la pandemia, y ante el riesgo real de una reducción de nóminas, aumentó el presentismo laboral. Esto implica que los trabajadores hacen grandes esfuerzos por demostrar que están presentes en su puesto de trabajo. Aunque realicen labores diferentes a las solicitadas o se encuentren enfermos y por tanto incapaces de cumplir.

Con el teletrabajo, la presión por diferenciar entre la vida personal y laboral aumenta. Si se enferma, por ejemplo, duda si abordar la jornada laboral con normalidad, aunque su productividad no vaya a ser la misma. O tomarse un día libre para descansar y recuperarse. Los límites no están claros y todavía no hay un precedente establecido.

Cómo evitar la silla vacía

El presentismo o temor a parecer ausentes, no es algo nuevo. Las estadísticas señalan que antes de la pandemia muchos empleados acudieron a su lugar de trabajo pese a estar enfermos. Es decir, asistían para mostrar su presencia, aunque su productividad iba a ser baja o nula. En 2018, un estudio elaborado por la aseguradora de salud Cigna concluyó que tres de cada cuatro empleados españoles habían ido a sus puestos de trabajo, pese a sentirse indispuestos.

Dada la situación sanitaria actual, para las organizaciones debe ser una prioridad el cuidado de la salud y bienestar de sus empleados. Especialmente porque un gran número de personas en edad laboral encaja en los grupos de riesgo frente al covid-19. Padecen enfermedades crónicas o de larga duración, o tienen más de 60 años.

María Sánchez, e-Health Medical Manager en Cigna España, recomienda que las organizaciones se mantengan comunicados con sus equipos mediante el uso de herramientas digitales. Esto implica fomentar la comunicación regular por teléfono o por videoconferencia para hablar no solo de su carga laboral sino también sobre inquietudes personales o de salud. Al igual que lo harían en el centro de trabajo.

“Es importante que los empleados sepan que la organización permanece atenta a sus necesidades. Que su bienestar general sigue siendo una prioridad para la empresa. Y que el apoyo ofrecido por sus compañeros también se mantiene”, dice la experta.

Teletrabajo sin presentismo

Para evitar el presentismo tanto las organizaciones como los mismos empleados deben cambiar. Una de las soluciones que ha surgido, y que puede ser implementada como una inversión, es la telemedicina. Esta herramienta proporciona apoyo en el ámbito laboral y es especialmente útil para organizaciones que implementan el teletrabajo. A través de videoconsultas se facilitan el acceso a la atención sanitaria sin salir de casa. El paciente toma el control de su propia salud. Tiene un seguimiento clínico personalizado de patologías crónicas y agudas. Y la posibilidad de obtener prescripción de recetas.

Otra herramienta, más psicológica y personal, es que los empleados tengan presente que sus hogares no son solo una oficina. En este momento la pandemia también las convirtió en colegios, gimnasios y parques. Y demandan las tareas domésticas. Organizar los espacios y las responsabilidades aminorará los estados de ansiedad y por tanto la tendencia a procastinar o mentir sobre la disponibilidad real. Así, cuando se realice el teletrabajo existirá un entorno real de jornada laboral y la gestión del tiempo será más efectiva.

Envio de información: redaccion@mujerdelsur.cl

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