“Mi enfermedad se me gatilló hace cuatro años atrás. Hasta entonces yo era una persona normal. Viajaba. Podía tomar un avión. Ahora pienso en eso y me da taquicardia. Estuve en tratamiento hasta el año pasado en noviembre, ya había dejado los medicamentos e incluso la psiquiatra me iba a dar el alta para mayo. Pero apareció la pandemia. Bendita pandemia. Retrocedí. En honor a la pandemia mi psiquiatra me dijo que experimentara con cosas manuales para mantener la mente ocupada. Ella fue la que en el fondo me sugirió tomar este tema del crochet como terapia”.

En tiempos de pandemia las terapias se han puesto de moda. Una en boga es la lanoterapia, una herramienta para favorecer el bienestar emocional, a través de la elaboración de piezas con ganchillo. José Luis Carrasco se introdujo en el crochet hace cuatro meses para mantener la mente ocupada y ahora trabaja en un emprendimiento que jamás se hubiera imaginado. El de los ositos Amigurumis.

La palabra deriva del japonés y encierra un sentido entre lúdico y mágico. Los amigurumis (peluches tejidos) son una tradición artesanal de la cultura Kawaii, como denominan los nipones a todo lo bonito o tierno. Un amigurumi puede ser un osito u otro animal, un personaje de ficción e incluso, la representación de una persona. José Luis Carrasco se inició en esta práctica por recomendación de su psiquiatra. Había recaído en las crisis de pánico y ella pensó que un poco de trabajo manual, y concentración serían de gran ayuda. No se equivocó.

“Aprendí con el tiempo que no era llegar a un punto y tejer, era llegar a una equis. Un punto es una equis, si lo miramos cerca y lo logré al final. Soy tan obsesivo en tantas cosas y yo creo que esta es una de ellas. No hay minuto libre que yo no quiera estar tejiendo porque la concentración que me demanda es bastante. Tengo que estar contando los puntos, cada vuelta tiene una cierta cantidad de puntos, cada línea se va contando. Si pierdo el conteo, pierdo la forma del mono. Me falta mucho todavía hay gente que es seca en este tema”.

“Yo jamás había tomado un palillo ni hecho crochet hasta hace cuatro meses”, cuenta José Luis. “Esto nació por las crisis de pánico que tenía, que ya iban de mal en peor. Fue una forma de tener la mente ocupada. Aprendí por YouTube y me sorprendió que se me hizo todo muy fácil. ¡Ahora veo mi trabajo y me asombro! Yo creo que también tengo pasión por lo que hago”.

José Luis Carrasco es oriundo de Concepción. El próximo 20 de noviembre cumplirá 52 años y este 2020 ha sido un año crítico para él. “Creo que no solo para mí, sino para todos. Pero en el fondo lo he sabido manejar. He cumplido el objetivo inicial que fue encontrar una herramienta de distracción y un mecanismo para dejar un poco las crisis de pánico”.

Del desahogo al emprendimiento

Ensimismado en el conteo de puntos, José Luis Carrasco encontró la paz para abrirse nuevamente al mundo. “Un día una colega me dijo hazme uno y yo le dije te lo regalo. ¡Pero no! me dijo ella, ¡cómo me lo vas a regalar! Yo ni siquiera sabía cuánto cobrar por el trabajo. Se fue corriendo la voz y no lo vas a creer, tengo pedidos agendados hasta enero”, cuenta todavía incrédulo.

La constancia es uno de sus rasgos. Se esmera en aprender y práctica con mucho compromiso. “Aprendí rápidamente las puntadas básicas. Me han dicho mis amigos que nací con un don, porque se me ha hecho súper fácil. Yo trabajo en un banco en Temuco. Como estamos en cuarentena no he podido salir a trabajar, así que tejo todo el día. Con el encierro tú comprenderás. Además, vivo solo, mi familia es de Concepción. Hace unos pocos meses murió mi papá y no pude viajar al funeral. Eso también agudizó mis episodios de pánico. Así que tejer me ayudó bastante”.

«Los amigurumis están hechos con bastante cariño. A veces con algo de frustración, como el de ayer que no podía sacar los puntos inicialmente o darle la forma que quería. Era porque no sabía cómo hacerlo. Pero a medida que me fui interiorizando entendí que si disminuía una cantidad de puntos y aumentaba otra podía salir airoso».

Los amigurumis bears

“El emprendimiento @amigurumisbearsbro nació porque a mí me gustan los osos. Como la gente los ha visto me siguen pidiendo osos y no he podido salir de ahí. Igual me gustaría poder aprender otras cosas, otros modelos en el fondo. Hacer otro tipo de diseño, pero no cosas muy chiquititas. La verdad es que no me entusiasmaría mucho porque yo hago piezas bien grandes. Tienen 23 o 25 centímetros, son altos”, describe.

Pero en realidad no todos han sido ositos. En su catálogo de Instagram destaca un búho muy especial. “Lo hice de regalo a la psiquiatra, se lo llevé a la última sesión, fue hecho con bastante cariño”, dice. También destaca un osito con mascarilla. “Fue para un chico que es enfermero del hospital. Está personalizado”. Y sobresale un personaje rojo de largas orejas. “Es Juan Carlos Bodoque, el periodista del programa chileno de marionetas que se llama 31 minutos. Una persona me lo mando a hacer”, dice feliz.

“Mi mamá nunca tejió, soy el único tejedor de la familia. Tengo un sobrino chiquitito que esta fascinado con un monito que le mandé. Hace poco envié dos amigurumis a Colombia -había una osita con un vestido tricolor-. Me han pedido de Villarrica, Valdivia y Concepción”.

Por lo pronto solo deja crecer su talento y que se desarrollen las circunstancias de su nuevo oficio. “No sé ni siquiera si llamarlo emprendimiento. Mi intención no fue tejer para generar ingresos. Se fue dando nada más. Es más, si me preguntas dónde está la plata: me he dado el trabajo de cambiar todo lo que he ganado por monedas de $500. Y las tengo guardadas en un tarro. Es un ahorro y lo pretendo ocupar algún día cuando salgamos de la pandemia”, concluye.

Si quieres conocer más sobre José Luis Carrasco visita su feed de instagran en @amigurumisbearsbro Síguelo y apoya el trabajo de este #hombretejedor

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2 Comentarios

  1. Puedo dar fe del buen trabajo que hace José, y del progreso que ha hecho en el tema de esta técnica, a mi me realizó un oso enfermero, ya que es mi profesión, quedó muy bonito el trabajo ,así que visiten su Instagram y apoyemos a las pymes de nuestra región y de nuestra ciudad

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