Cada vez más despachos de abogados de familia en las principales ciudades de Europa y América notan un aumento en las solicitudes de divorcios. La abogada María Jesús Barreñada alerta sobre este fenómeno y ofrece una reflexión.

El covid-19 hace mella no solo en la salud, la economía y la realidad laboral. Miles de familias se enfrentan a sí mismas y a sus déficits de convivencia. Han quedado al descubierto conflictos y han aumentado los divorcios. La abogada María Jesús Barreñada reflexiona sobre el reto emocional de esta nueva era.

Son varios los componentes que hacen estallar los cimientos de la convivencia familiar. Los hogares son susceptibles a la actualidad económica, social y laboral. Ahora se suman las consecuencias de la pandemia. El teletrabajo, compaginar las tareas domésticas y ejercer el rol de padres de manera más activa, son algunas. Y de estas, de acuerdo con la abogada española María Jesús Barreñada, el aumento de la tasa de divorcios.

Pero no sólo la realidad cotidiana de las familias se pone en cuestionamiento. También algunos aspectos jurídicos que rigen las soluciones posteriores a la separación. Los derechos de los cónyuges tras los divorcios se enfocan en dos cuestiones: el carácter económico y el carácter personal. Este último se refiere a las relaciones con los hijos.

La economía familiar cae

“Es un hecho que durante la situación de emergencia sanitaria aumentó la litigiosidad en Derecho de Familia”, explica la especialista. “Especialmente en lo que se refiere a cuestiones económicas, puesto que muchos progenitores ven sustancialmente mermados sus ingresos. Esto supone que no puedan hacer frente al pago de pensiones, hipotecas, etc.”.

Muchos de los conflictos familiares que María Jesús Barreñada conoce reflejan dificultades económicas de los progenitores ya divorciados. Eso provoca conflictos en materia de pensiones alimenticias. “Los asuntos que tenemos en el despacho en estas materias son muchos. Divorcios y liquidaciones de gananciales, procedimientos de medidas paternofiliales, procedimientos de filiación. También concursos de acreedores de personas jurídicas y procedimientos de modificaciones de medidas. De cada uno de ellos, se deriva una casuística concreta. Y se ramifica en numerosos procedimientos judiciales y extrajudiciales.

Los hijos llevan las consecuencias

Los grandes damnificados siguen siendo las mujeres y los hijos.  La igualdad real en lo que se refiere a los derechos de hombres y mujeres tras una ruptura matrimonial, tampoco es una realidad en los procesos de divorcios. No obstante, María Jesús Barreñada mantiene cierto optimismo. “Desde luego, la práctica diaria en los Juzgados denota un cierto cambio de tendencia debido sobre todo a la incorporación de la mujer al mercado laboral. Con todo lo que ello implica”.

Menos optimista se muestra ante la situación a la que se ven abocados los hijos. “Los menores, por desgracia, son usados por sus propios progenitores como moneda de cambio. Para que uno y otro puedan conseguir sus objetivos de cara al divorcio. Aconsejamos que se deje a los mismos al margen, a fin de que no se vean perjudicados”.

Los derechos de los menores se encuentran recogidos en las legislaciones nacionales e internacionales. Tras un divorcio tienen derecho a crecer con ambas figuras paternas sin que influya lo sucedido entre ellos. A este respecto Barreñada advierte: “Normalmente cualquier tipo de situación en el seno de un divorcio se torna complicada. Especialmente cuando se genera violencia en el seno familiar, sea de la índole que sea”.

María Jesús Barreñada, es Doctora en Derecho y Abogada Rotal, tiene su despacho en Madrid –ARE-2 Abogados- que se especializa en Derecho Civil y de Familia.

Para envío de información: redaccion@mujerdelsur.cl

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