Es común que algunas personas no reconozcan tener sed y por lo tanto se deshidraten. Especialmente los adultos mayores. Es importante hacerle seguimiento a la ingesta de agua especialmente cuando se tienen altas temperaturas corporales como las que produce la influenza.

La hidratación es un factor clave en el tratamiento y recuperación de personas con influenza. Ayuda a estabilizar la respuesta metabólica y evita que decaiga el estado general. Además, previene que las secreciones se vuelvan densas y den lugar a complicaciones e infecciones como la neumonía.

Los especialistas en medicina preventiva y medicina interna destacan la importancia de la hidratación en la recuperación de pacientes con influenza. Y enfatizan especialmente la importancia del autocuidado como una medida para evitar complicaciones.

“No hay un medicamento específico para la influenza. El tratamiento es para aliviar síntomas y complicaciones. Por ello, la hidratación es fundamental. Ayuda a estabilizar la respuesta metabólica, evita que decaiga el estado general y previene que las secreciones se vuelvan densas. Esto último puede dar lugar a otras complicaciones e infecciones, como la neumonía”, explica Miguel Ángel Gómez Sámano, especialista en Medicina Interna y Endocrinología.

¿Qué líquidos ofrecen hidratación?

Para asegurar una adecuada hidratación y una recuperación más rápida, el médico aconseja la ingesta de líquidos claros. Como agua, caldos y jugos. También beber suero rehidratante con glucosa y electrolitos.

“Hay momentos en que el agua no basta y debemos recurrir a soluciones rehidratantes de grado médico con electrolitos y glucosa. ¿Por qué con glucosa? Porque facilita el transporte de sodio y agua al interior de las células, lo cual es clave en el proceso de rehidratación celular. En casos de influenza esto puede hacer la diferencia entre un paciente bien hidratado y uno con riesgo de más complicaciones a causa de la deshidratación”, añade.

Las señales de deshidratación son irritabilidad o confusión, mareos o aturdimiento, latidos cardíacos rápidos, respiración agitada, ojos hundidos, mucosas secas y cambios en el patrón de orina (poca y de color oscuro, por ejemplo).

Cómo prevenir la influenza

Miguel Ángel García Salcido, especialista en Medicina Preventiva y Control de Infecciones recomienda evitar lugares concurridos. Así como mantener medidas sanitarias aprendidas a razón de la pandemia por Covid-19.

“La influenza es muy contagiosa. Se transmite mediante gotículas que las personas infectadas dispersan en el aire al toser o estornudar, ocasionando fiebre mayor a 38 grados centígrados, dolores musculares, articulares, de cabeza y garganta; malestar general, escurrimiento nasal y tos seca e intensa. Afecta nariz, garganta, bronquios y pulmones”, describe.

Existen tres tipos de virus de la influenza: A, B y C. Los de tipo A y B provocan epidemias. En tanto que el C genera infecciones respiratorias leves.

Las personas con mayor riesgo de enfermedad grave o complicaciones son los adultos mayores, las mujeres embarazadas y las personas con padecimientos crónicos o con inmunodepresión.

La vacunación anual es la mejor forma de prevenir la influenza. Además de tener un estilo de vida saludable para alejar la posibilidad de esta y otras enfermedades.

Fuente: Citrus Comunicación – a través de la Agencia Comunicae.

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