“Generalmente los amigurumis no tienen boca. Ocurre que para los niños mientras el juguete menos haga, mejor será. Porque permite el desarrollo de la creatividad. Entonces si yo le paso a una niña o a un niño un muñeco sin rostro, ellos se van a imaginar sus gestos. Si ese día está triste, si está feliz, si está despierto o enojado. Eso me gusta de los amigurumis. Que también ayuda al tema de la creatividad. Y trato de hacerlos lo más articulados posible para que tengan mucha movilidad. El tema de las texturas también es súper lindo. Yo trabajo con fibras naturales, bambú y algodón”.

El juguete favorito de Juanito son las lanas que su mamá usa para el crochet. Se abstrae con ellas ajeno a las vueltas, puntos y desafíos que ella, Josselin Hernández, desarrolla para crear los amigurumis de su emprendimiento Pichike Wenuy. En los tiempos retadores de la pandemia esta profesora de matemática, practicante de kung-fu, sigue dando la pelea apoyada en el viejo oficio del tejido.

“Aprendí a tejer desde muy pequeña en el colegio, cuando tenía como 8 años”, dice Josselin Hernández. Esta joven de Chiloé llegó a Temuco hace 10 años para estudiar Pedagogía en Matemáticas y ahora es profesora en un colegio de Cunco. Su tiempo está dividido entre las clases online con adolescentes de primero medio a cuarto medio, ser mamá y entrenar kung-fu. Además, desde agosto pasado, desarrolla su emprendimiento Pichike Wenuy, inspirado en el crochet.

“Apenas lo inicié hace unos meses pero ha ido a full. La verdad es que me sorprende que a la gente le guste tanto y me alegra el tema que hay detrás de él. La valoración del trabajo hecho a mano, y el proceso conocer y autovalorar el trabajo y el tiempo”.

“Hice una matrona para una excolega que quería motivar a su hermana que estudiaba obstetricia. Porque atravesaba un proceso vocacional muy fuerte después de haber hecho la práctica. Esa minimatrona fue muy bien recibida y valorada, pero además me ayudó mucho a mí. Fue un reto, tuve que investigar el tema de la ropa, porque yo ante la hacía pegada al cuerpo, aprendí a hacer lentes. Hubo mucho estudio detrás y quedé muy conforme con los resultados”.

Amigos en crochet 

¿Qué teje Josselin? Desde pequeña hace con destreza piezas preciosas. Pero hace cuatro años comenzó su acercamiento a los amigurumis, unas figuras tejidas en crochet. “Un día estaba en una librería”, dice “y ojeé una revista que los mostraba. Pensé: ¡yo me sé estos puntos! De a poquito aprendí a leer los patrones, al principio me costaba muchísimo, pero Youtube ayuda bastante. Uno tiene que ser autodidacta para dedicarse a este tipo de cosas”.

“En el proceso de trabajo a medida que los detalles van apareciendo empiezo a hilar más fino. Como que me pongo ansiosa y reviso todo. Por ejemplo, el amigurumi de la hermana María Goretti. Yo trabajo en un colegio de monjas y me la pidió otra colega porque habíamos jugado al amigo secreto. Quería que me quedara muy parecida a ella, pero hacer a una persona real es complicado. La modifiqué muchas veces y solo al cambiar un detallito en las cejas me quedó tan parecida que muchas colegas se dieron cuenta de quién era. Fue muy gracioso”.

Ahora sabe no solo cómo se elaboran los amigurumis sino qué significan. “Los amigurumis tienen detrás un tema súper bonito. La palabra es japonesa, de la cultura Kawaii, por eso el nombre de mi emprendimiento es Pichike Wenuy, que significa pequeño amigo en mapudungún. Quise darle un transfondo araucano por la zona en la que estoy trabajando, darle esa identidad. Porque es un pequeño amigo que despierta al niño interior que todos tenemos.”.

Josselin Hernández teje en crochet estos personajes que muchas veces se basan en personas reales. También le piden personajes ficticios tomados del mundo del entretenimiento. En ambos casos ella siente que se despierta una magia en su trabajo. “El amigurumi es un compañero y el hecho de tejerlo a mano le da una energía especial al producto”.

“Me gustaría mucho que se volviera a enseñar a tejer en los colegios. Como a mí. Porque siento que se está perdiendo ese traspasar de oficios a los niños. Encuentro muy importante el tema de la educación, estas habilidades también te dan un recurso que está ahí y que te puede servir en cualquier momento”.

Los números en el tejido

“Hay mucha relación entre las matemáticas y el crochet, todo el tiempo están unidas. Son muchas vueltas. De repente miro tantos puntos que los multiplico. Las matemáticas son algo fundamental. Por ejemplo, en el tema de las proporciones me ha tocado agrandar los patrones. Todavía no me he lanzado a hacer mis propios patrones, pero quiero hacerlo en un futuro. Sé que detrás de los patrones hay un gran trabajo. Por ahora los busco para aprender las técnicas y de a poco voy armando mi propia versión”, explica.

En busca de la originalidad, Josselin ofrece a sus seguidores alternativas diferentes de los patrones que colecciona. Por ejemplo, para hacer el personaje de La Princesa Mérida, la protagonista de la película Valiente, de Pixar, armó un diseño basado en el cabello de un patrón, el vestido de otro, etc. Y asegura que nunca ha hecho un amigurumi igual a otro.

Josselin es detallista, minuciosa y perfeccionista, y reconoce que el camino ha sido largo y de mucha práctica. Pero también de mucho apoyo. Una verdadera “suma” de cosas. Además, conserva una gran motivación. “Los primeros amigurumis se los regalé a la hija de mi pareja, Valentina. En ese tiempo estaba empezando nuestra relación y ella recibió todo un arsenal. Y ahora en agosto cuando lo retomé le volví a tejer un par de amigurumis. A mi hijo todavía no le interesan, le gustan más las lanas. A veces tengo que estar una noche completa desenredando los ovillos”.

“El tejido requiere una concentración y llega a ser hasta un proceso de meditación. Te vas y no existe nada más. A mí me gusta mucho tejer en el auto cuando voy con mi pareja, cuando hacemos viajes largos”.

Hilar (y crecer) en comunidad

Frente al timón y totalmente enfocada en no naufragar, Josselin Hernández agradece el impulso que le dieron dos amigas emprendedoras. “Con ellas veía que era posible tener una entrada a través de un oficio. Y me asesoré con ellas. Una es Viviana, que tiene @los_palillos_de_corinadonde teje una ropita súper linda. Y la otra es Marcela que tiene @disen_arte.chile donde trabaja con loza pintada a mano. En el camino conocí a Andrea de @thecrownie.com_ Ella asesora emprendedoras por Instagram”, rememora.

Así surgió su camino de pequeños amigos elaborados en crochet. “Aún no me considero una experta ni una profesional, pero sí le he puesto harto cariño. Tengo un ojo súper crítico, soy muy severa con mi trabajo. En el futuro además de verme como una profesional en este tema, quiero hacer mis propios patrones y ofrecerlos. Además, y esto no será tan a corto plazo, quiero enseñarle a la gente a construir su propio amigurumi”, concluye.

¿Qué te pareció esta historia de cómo una profesional se convierte en emprendedora? Conoce más sobre Josselin Hernández y apoya su trabajo en su Instagram @pichike_wenuy

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3 Comentarios

  1. Amiga, me encanta que tengas tu emprendimiento! Cuando me llegó tu invitación a seguirte, no sabía de qué era, pero con el tiempo te he visto hacer cosas maravillosas a crochet y espero que las sigas haciendo.
    Tu amigo universitario

    • Es genial cómo se desarrolla y crece un emprendimiento. La motivación sincera y el ánimo entusiasta que tú le das a Yosselin son de gran valor para seguir avanzando!!

    • Muchas Gracias 😊 la verdad jamás esperé este recibimiento, muchas gracias por tus palabras, y la verdad es que muchos se sorprendieron que fuera yo, de la que menos se lo esperaban Jajajaj

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