“¿Como manejar el temor y la incertidumbre al emprender? Creo que es por la motivación de hacer algo distinto. Hay que atreverse, si al final no pierdes los miedos no haces nada, te quedas ahí inmovilizado, hay que arriesgarse. Uno como emprendedor siempre tiene miedo, pero hay que saber manejarlo y tener confianza. Yo me despierto pensando en lo que tengo que hacer y me acuesto pensando en mi trabajo, es como entregar toda tu energía”.

Inspirada en la naturaleza, Isidora Gómez Cartes crea piezas de madera que derivan en mandalas. Hace un año tenía una búsqueda compleja y su espíritu emprendedor tomó decisiones desafiantes. Quería independizarse y encontrar al mismo tiempo la felicidad. Entonces la geometría sagrada dio un vuelco a su vida. Con un gran talento para el color y habilidades manuales, se acercó a la técnica de la superposición de capas. De la cual hoy en día es una gran exponente.

“Yo trabajo con las formas y geometrías que están presentes en la naturaleza. La geometría fractal, la geometría sagrada. Por eso hago unos trabajos que derivan en mandalas. Es como observar y replicar humildemente la perfección de la naturaleza”, explica Isidora Gómez Cartes. De profesión ingeniero civil industrial, en 2019 comenzó su emprendimiento isidoragomez.art que le ha traído una independencia muy ansiada.

Mural Mandala Armonía, tamaño 60 cms.

De su taller salen murales, espejos, posavasos y maceteros creados con maderas renovables y tintes sustentables. Su sello es un diseño inspirado en patrones geométricos realizado a partir de un proceso minucioso. Comienza con el trabajo creativo del diseño y se va perfeccionando en cada etapa de corte, teñido y ensamblado. Cada detalle es pulcro, lo que implica dedicación casi religiosa.

Detalle del Mural Vida, tamaño 80 cm.

El diseño de la vida

“Partí enfocándome en la percepción de la naturaleza. No sé si has oído hablar de la geometría sagrada o la geometría fractal… Es más que nada como las mandalas, se van repitiendo las figuras. Ahora los nuevos diseños están orientados hacia lo orgánico, los murales son menos rectos. Tienen líneas más curvas que, obviamente, también están presentes en la naturaleza”.

Los primeros trabajos de Isidora Gómez Cartes fueron murales pequeños, de aproximadamente 28 cm de diámetro. Más adelante derivó en murales de gran formato. “Cada vez son más grandes. Uno siempre es un poco ambicioso, no sé si es correcto usar esa palabra, pero quiero crear cosas de más tamaño y más formas, y así ir evolucionando”.

Espejo (nueva colección), 100 cm de diámetro.

Después comenzó su etapa de creación de espejos y más adelante concibió los maceteros. Esto últimos van ligados a su convicción ambientalista. “Hacerlos partió de dos cosas: por el tema de los precios, porque por ser piezas pequeñas serían más accesibles. Y para reciclar los residuos que me quedaban de las piezas grandes. Quería ocupar ese material y hacer otro producto. Tuvieron muy buena aceptación en la gente y nació la idea de hacer más”, explica.

Detalle del Mural Mandala Armonía.

Observar la geometría sagrada

Isidora siempre describe los procesos de sus piezas en las publicaciones de su Instagram. Añade un relato, una reflexión o una descripción del diseño. Explica por qué usa ciertas formas o aplica tales colores. Parte importante de su trabajo es la proyección de sus convicciones. “Yo creo que como seres humanos que estamos presentes en un planeta que es compartido, tenemos que ser seres respetuosos. Por eso tengo todo enfocado en la naturaleza”.

Cada una de sus piezas tiene un significado y un contenido. “El mural Vida, que está en distintas versiones, tiene una simbología a través del brote de una flor. Como raza humana arrasamos con lo que vemos y no nos damos cuenta de que somos parte de un todo. Que para que brote una flor hubo todo un proceso, un ciclo que no siempre respetamos”. Otras series de las que derivan sus obras son: Amanecer, Esperanza, Equinoccio, El Día y la Noche.

Mural Vida, 80 cm de diámetro.

El largo ciclo de crear

Isidora Gómez Cartes nació en Temuco, región de La Araucanía, al igual que sus tres hermanos. Su padre es de Santiago y su madre de Concepción. Innovar y buscar la independencia está en sus genes, y también la vena artística, heredada de la línea materna. Buscando qué hacer se encontró con las máquinas de corte láser y de inmediato comenzó un proceso de investigación. Probó trabajar con acrílico e hizo pruebas con cuero, pero fue con la madera con la que se sintió cómoda. También descartó usar patrones descargados de internet. “Yo quería trabajar con materiales más nobles y hacer algo nuevo, distinto. Por eso pensé en diseñar y llegué a la geometría sagrada”.

Perfeccionista y desafiante consigo misma, confiesa que ha transitado por un camino de muchas pruebas y errores. Así como de práctica y aprendizaje. Se acercó a softwares computacionales como Autocad y adobe illustrator casi desde cero para hacer los diseños. Las piezas de isidoragomez.art van en capas, y cada capa tiene un diseño distinto. “El proceso de creación es largo. Obviamente mientras más grande es la pieza es más difícil de manipular. A veces se quiebran, se manchan, hay que tener mucho cuidado. Mi próximo desafío es la elaboración de muebles. Estoy incorporando mi técnica en mesas de centro, mesas de arrimo y mesas laterales. Quizás haga respaldos de cama también”, concluye.

Conoce más sobre el trabajo esta talentosa artista en su página web y síguela en su Instagram

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