“En cerámica gres aprendes mucho más que cerámica. Aprendes a tener tolerancia y a esperar, porque los procesos son muy largos. La pieza entra dos veces al horno. Primero la metes a 980 grados un día completo, entre que sube y baja la temperatura. Después, una vez fría, la esmaltas y vuelve a entrar al horno a una temperatura de mil 240 grados. Eso se demora un día y medio. Y no solo los tiempos de horno son largos. En invierno una pieza puede fácilmente estar en el proceso de secado una semana. Esto es a prueba de gente impaciente. Aquí moldeas mucho tus frustraciones.”.

Respetuosa de los tiempos, porque así lo requiere su oficio, amante de los colores porque así lo demanda su espíritu. Así es Ginet Parra, una artista convencida de los beneficios de la cerámica gres. No solo por sus aportes como objeto utilitario y estético, sino por el enriquecimiento emocional y familiar que otorga su quehacer. Desde su Taller La Parra Cerámica cuenta cómo construye una comunidad en torno a este trabajo en el sur de Chile.

Desde muy joven bordaba punto cruz y pintaba. Sus manos inquietas conocieron hace apenas unos años la cerámica gres y se adaptaron, maravilladas, al nuevo oficio. La historia de la ceramista Ginet Parra es intensa, profunda y exitosa. Una vez en el mundo del torno y el horneado se empeñó en aprender la técnica correctamente, viajó y estudió los procesos. Practicó y diseñó desde un taller que ha ido creciendo en su casa, y que ahora se proyecta en otros espacios físicos y digitales.

“En Chile, en general, son pocas las personas que hacen cerámica gres. Es bueno que la gente vea cómo son los procesos. Estoy armando una tienda donde se podrá ver cómo se hacen las piezas desde cero”.

“Provengo del sur. Viví en Coyhaique hace un tiempo atrás y me vine a trabajar a Temuco por un tema familiar. Cuando viajaba por el lado argentino, El Bolsón o Bariloche, siempre andaba mirando la cerámica y me compraba cosas. Hace unos años tuve la posibilidad de viajar a Europa y entré a un taller de la Casa del Ceramista de Madrid, PotteryGym. Viajé tres veces para estudiar y aprendí profundamente lo que era la cerámica gres. Que era lo que me interesaba. Después empecé a armar mi taller y a experimentar”.

Para Ginet el mejoramiento ha sido una piedra angular en su trabajo. “Tomé todos los cursos que había a disposición acá y en otros lugares. Hice cursos de esmaltado en la Casa del Ceramista de Chile. Estudié en el Conservatorio Grassi, que tiene su sede principal en Buenos Aires. Primero hice un profesorado en cerámica de baja temperatura que es súper aplicable a la cerámica gres. Luego me inscribí en una maestría en cerámica”.

“Siempre busco materiales que sean amigables con el medio ambiente y también con la salud. Traigo pasta española y americana. Acá en Chile puedes comprar materiales, pero no vienen certificados. Tengo que estar 100% segura de que son materiales aptos para el consumo. En ese aspecto soy rigurosa”.

De alumna a maestra

Desde su incursión en el mundo de los alfareros han pasado casi diez años. “Ha sido un poco de ir aprendiendo y traspasando esos conocimientos”, cuenta. Ginet Parra aprende, practica y enseña, ese es su enfoque como maestra y artista.

“Los últimos años de mi vida me he dedicado a estudiar y a proyectar una escuela de cerámica. Soy sede del Conservatorio Grassi acá en Chile y para el año que viene quiero dar una tecnicatura que el conservatorio certificará. Quiero que las personas puedan tener su taller y obtener un diploma para dar clases de cerámica en colegios o en la universidad. Probablemente después haga un profesorado en cerámica gres. Es lo que tengo en mente. Poder hacer más formal el oficio acá en Chile”.

“Hubo una humorada en el taller. Yo buscaba un cuenco para meter el celular y amplificar la música y se nos ocurrió diseñar algo como las antiguas vitrolas. Fue un trabajo en equipo, todos pusimos algo de la idea. La pieza finalmente permite que se escuche muy bien la música del celular y es decorativa. Cumple sus papeles”.

Moldear la pieza (y el espíritu)

Actualmente por la pandemia, los talleres de Ginet Parra se imparten en formato online. “Las clases han sido bien recibidas. Yo les entrego los materiales a los alumnos en la puerta de sus casas y después retiro las piezas y las horneo”, explica.

Hay algo muy especial en enseñar. No se trata solo de compartir conocimientos, sino de experimentar el beneficio terapéutico que ofrecen los trabajos manuales. “Esto es lo mío, en definitiva: enseñar y hacer piezas. Va de la mano. Siento que puedes llegar a las personas de una forma especial cuando enseñas este oficio. Muchas veces los alumnos llegan con penas o han tenido pérdidas y plasman allí un montón de cosas. Se concentran en sus piezas y lo hacen con amor, con dedicación, las horas de trabajo les pasan volando. Y a mí también”.

El espíritu creativo y la dedicación de cada alumno tienen un valor más alto que el material. “Las primeras piezas que sacas del horno, que son tuyas, son impactantes. Porque las hiciste desde cero, con el barro entre tus manos. Luego llevas las piezas a tu casa o las regalan a tus amistadas. Gira la energía y el cariño. Esa es la parte que más disfruto”.

El sello “de la Parra”

Lo perfeccionista, detallista y pintora sale a relucir en cada trabajo de cerámica gres que realiza en su taller. “A mí me gustan los colores alegres, es mi sello”, explica la artista para describir su obra. “Uno va variando con el tiempo y cambiando sus gustos, como todo. Con el tema del diseño voy buscando que cada vez las piezas sean más amigables con las manos. Que la mesa se vea linda, que haya armonía. Y que las personas sientan que tienen algo único en sus manos, de valor. Esa es mi finalidad”.

“Habitualmente cuando tengo piezas en las manos, las miro y pienso cómo podría tener mejoras. Uno trata de jugar con la parte estética y que sea funcional. Yo hago pruebas con los diseños. Muestro los resultados, escucho los comentarios de la gente. Un asa por ejemplo tiene que quedar cómoda tanto si la toma una mano pequeña o una grande. Debe ser amigable”.

Lograrlo implica una larga y paciente cadena de trabajo. “Esto es prueba y error siempre. Me apoyo en las observaciones que me van haciendo. Ahí voy buscando líneas con respecto al diseño. Pero creo que como le pasa a todos los artistas, los colores y las formas van variando. De repente te quedas con algunas cosas. Dos años atrás tenía menos técnica. Hoy las piezas son completamente distintas, uno aprende mucho en el camino”.

Aunque Ginet Parra realiza esculturas, su preferencia es definitivamente la línea utilitaria. “Para mí las piezas de cerámica gres son heredables, porque tienen una duración muy larga. Además, las cosas hechas a mano tienen mucho valor. Ahora los objetos son desechables. Siento que hay que volver a las piezas tradicionales para no generar tanta basura”, concluye.

Si quieres conocer más sobre el trabajo de Ginet Parra visita su perfil de Instagram la.parra.ceramica Visita también la tienda en: Avenida Martín Lutero 02776. Barrio Portal de la Frontera. Temuco.

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