Fotografía análoga 35mm, tomada por Jeremy Hatcher.

Rosita de Aguirre es una marca y una anécdota. Se ha desarrollado con el fluir de la creatividad, seguridad y dedicación de la artista visual Francisca Celume Bustamante. Rosita nació durante su tránsito por la universidad y ahora la representa cuando muestra su trabajo. ¿Quién es esta Fran que está detrás de los rostros cíclopes y demás brujerías decorativas hechas en gres, papel y animación? Descubramos la vida de esta directora de arte.

Los procesos creativos de Francisca Celume Bustamante comenzaron muy temprano. De niña huía de las tareas escolares con mentiras inocentes porque hacer manualidades era un reto más atractivo que perderse en ecuaciones. Nacida en Punta Arenas, la joven artista llegó con solo dos años a Villarrica, en La Araucanía, donde vivió toda su infancia y adolescencia. El cine llegó por casualidad, cuando a los 18 años revisaba la malla curricular de las universidades y se fascinó con la idea de estudiar Cine y Televisión. Finalmente ingresó a la carrera de Producción Audiovisual en la Pontificia Universidad Católica y vivió un tiempo en Santiago enfocada en la dirección de arte.

“Recuerdo que todos querían ser directores de películas y yo me sentía súper cómoda con la ambientación, la decoración, la elección de colores y del vestuario de los personajes. Fui muy pionera y me seleccionaban para muchos proyectos. Desde el primer año me llamaban como asistente de arte los cabros de quinto para grabar sus proyectos de título. Así conocí la dirección de arte, la toma de decisiones estéticas en el cine”, explica Francisca Celume Bustamante.

Al pie del Rukapillan

Hace cinco años esta joven fundó el Festival Rukapillan junto a su pareja Jeremy Hatcher. Hablar sobre cine la llena de anécdotas, logros y expectativas. “Para mí ser artista es un acto de resistencia. Serlo en este país es sumamente difícil y serlo en el sur de Chile puede llegar a ser el triple”, diserta. Pero ¿por qué regresó?

“En Santiago me iba muy bien. Tenía mucho trabajo como directora de arte en cine, pero estaba agotada y regresé con la idea de quedarme un año. Aquí fue tremendamente difícil estar sin trabajo en mi rubro. Acepté trabajar como vendedora en todo lo que te puedas imaginar. Pero no abandoné el cine, no podía, es algo que está en mí. Entonces nació la necesidad de hacer un proyecto que tuviera sentido y quisimos llevar el cine a la gente local, ir a las poblaciones, llegar al campo. No tuvimos tanta acogida, sin embargo, logramos fundar acá en Pucón una comunidad cinéfila. Así que podría decir que el Festival Rukapillan, que ya tiene cinco ediciones, es mi acto de resistencia”.

El festival tiene un laboratorio creativo, el Rukalab, que invita a artistas locales a producir piezas audiovisuales, desde animaciones hasta documentales. Se han producido cortometrajes en colaboraciones con artistas de Villarrica, Pucón, Caburgua y Currarehue. Además, cuenta con una competencia de cortometrajes, se exhiben películas nacionales, se dictan talleres infantiles de cine, animación, musicoterapia, y se ofrecen muestras de cine en establecimientos educacionales.

“En la cuarta edición (2019) montamos una carpa de circo gracias a la Góndola del Arte, una compañía de teatro de Pucón. ¡Fue muy rico! El año pasado por temas de pandemia, la quinta edición fue una transmisión online. Presentamos todos los cortometrajes de las versiones anteriores y una muestra de diapositivas testimoniales de la zona que trabajamos con la Diócesis de Villarrica. Con material antiguo recuperado por los mismos monjes capuchinos que data de los años 40´ hasta los 80¨”. El festival se sostiene con el apoyo de los microempresarios locales, algo que Francisca aplaude porque le permite llevar el cine gratuito a la población.

Collages: recortar, pegar, contar

El lenguaje de la animación la entusiasma. Actualmente trabaja con una máquina de proyección antigua, con la cual hace intervenciones en vivo y realiza collage animados. “Este año se me vienen tres producciones de cortometraje como directora de arte. Uno se graba en Villarrica, otro en Santiago y otro en Panguipulli. Estoy muy contenta de trabajar en dos producciones que están en el sur”, comenta.

“Cuando me vine de vuelta sentía que en Santiago había perdido un poco mi esencia sureña. Un año después de estar acá me empecé a emocionar cuando veía la naturaleza. Empecé a sentir ganas de estar encerrada por horas haciendo manualidades. Siento que había perdido un poco la curiosidad y me había vuelto más sistemática para responder a las necesidades de mi trabajo. Porque eres una especie de títere que funciona a las órdenes del director. Aquí me reconecté y comencé a hacer collages que escondía en una caja. Hasta que un día Jeremy las encontró”.

Así nació el libro “RdA, Postales” o “Postales de Rosita de Aguirre”, un título que destaca la firma y marca que hoy representa el trabajo de Francisca Celume Bustamante. Tres de las piezas incluidas en el libro editado por Jeremy Hatcher fueron seleccionadas por el Centro de Estudios del Collage, para su proyecto “Antología de Collage Chileno”. La obra “Abuela adentro” fue una de ellas, la cual después estuvo expuesta en el Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM).

“Yo adoraba hablar con mi abuela materna. Me hacía sentir invencible. Hice la obra «Abuela adentro» pensando en ella, aunque la fotografía es de Jane Goodall, la mujer ambientalista y defensora de los chimpancés. Son recortes que recopilé pero que al unirlos me hacían sentir una contención y una protección. Este collage me ayudó a dejarla partir”.

El ojo siempre (y cíclope)

Hace dos años Francisca Celume Bustamante conoció la cerámica y ha comenzado a mezclar técnicas con la intención de hacer collages. “Tenía un trabajo en Villarrica que me gustaba mucho, pero era muy sufrido a nivel emocional y decidí retirarme. Entonces tomé un taller de cerámica con Paulina Jiménez Caballero que enseña cerámica utilitaria. Comencé a hacer caritas chiquititas que los imaginaba para collar. Luego agarró vuelo. Mis amigas me mandaban a hacer piezas y se empezó a activar un emprendimiento”.

Su búsqueda se enfoca en piezas de arte decorativo y ensamble de materiales. Las esculturas y los collages son su nuevo foco de estudio. “Una vez invité a una amiga que hace telares a que integráramos elementos cerámicos a sus piezas. También tomé un curso para construir instrumentos musicales precolombinos en arcilla. Deseo hacer algo muy lúdico y cosas más escultóricas. Es a donde quiero llevar mi carrera. Siento que el día que decidí volver a Villarrica fue el día que tomé la mejor decisión de mi vida. Estoy en un paraíso camino al volcán, me pude hacer mi propio taller y tengo la claridad de lo que quiero. Eso me hace sentir exitosa”, finaliza.

Para conocer más sobre el trabajo de Francisca Celume Bustamante visite su perfil de Instagram @rositadeaguirre de Facebook Rosita de Aguirre y recorra en unibles.com/rositadeaguirre su exposición y venta de cerámica y collage. Para saber más del Festival Rukapillan siga @festivalrukapillan en Instagram y Festival Rukapillan en Facebook o visite la página festivalrukapillan.cl – Los productos RdA están a la venta en: @rey_volcan_ @unibles_com @alma_salvaje_residencia.

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