Envejecimiento de la población mundial obliga nuevas políticas laborales

Aumenta el envejecimiento de la población mundial. Según la revisión de 2022 de las perspectivas de la población mundial realizada por la “División de Población del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de la Secretaría de las Naciones Unidas. Se observa una tendencias al aumento de la longevidad de la población y a niveles decrecientes de natalidad.

Una de cada seis personas para el 2050 será mayor de 65 años. Según la revisión de 2022 de las perspectivas de la población mundial realizada por la “División de Población del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de la Secretaría de las Naciones Unidas, la población mundial esta envejeciendo. La mayoría de los países del mundo experimentan un aumento en el número y la proporción de personas mayores.

Desde el 2018 los mayores de 65 años superan en número a los niños menores de cinco años. El año pasado se contabilizaron en todo el mundo unas 771 millones de personas mayores de 65 años. Tres veces más que en 1980 (258 millones). Se prevé que la población de edad avanzada alcance los 994 millones para 2030 y los 1600 millones para 2050. 

Realidad que obligará a los gobiernos a tomar medidas sobre todo en el área de previsión social. Las nuevas formas de trabajo, como el (teletrabajo) que ampliaron las barreras geográficas muchas veces traspasan también las leyes laborales. Por ejemplo si una empresa está situada en un país y la mayoría de sus empleados viven en otro, esta empresa muchas veces no realizará las contribuciones de previsión social que le correspondería por ley, ni en el país donde está su sede, ni en el país donde están sus trabajadores digitales.

Estos empleados desamparados y sin una cobertura previsional probablemente sean un problema para los mecanismos de previsión social y de cobertura en los países donde se presenta el envejecimiento de la población. 

Cultura de contratación debe ampliar los límites subjetivos de edad

Cómo afecta el envejecimiento a los países

Los cambios en la población de un país históricamente son consecuencia de un proceso definido como la transición demográfica. Las personas disfrutan de una vida más larga y disminuye el promedio de nacimientos por mujer. Este cambio va acompañado con cambios en la distribución de la población según su edad. Con un aumento gradual del porcentaje de personas de mayor edad. Acentuándose el envejecimiento general de la población.

Al disminuir el número de nacimientos, el tamaño relativo de cada cohorte de población será menor. Como la población de edad más avanzada no aumenta en la misma proporción. Vamos a tener que todo el porcentaje de personas en edad laboral será mayor. Este fenómeno conocido como “dividendo demográfico” explica una disminución en las tasas generales de personas en condición de dependencia. Lo que se traduce en una oportunidad para acelerar el  crecimiento económico y el desarrollo social. 

Este momento debe ser aprovechado por los países para aumentar la inversión en planes de pensiones, protección social, salud, empleo, educación, etc. La mayor proporción de la población en edad de trabajar permanece durante varias décadas. Hasta que el envejecimiento de la población aumenta la proporción de personas en edades avanzadas lo que genera disminución de la productividad mientras aumenta el gasto en protección social.

Los países deben adaptarse a este proceso de transición demográfica. Aprovechar el incremento del ingreso percapita, para lo que deben invertir en educación y formación del recurso humano. Motivar el progreso de la cultura del empleo hacia la igualdad de género y el acceso a cada vez más personas a empleos bien remunerados.

Envejecimiento de la población y trabajo en Latinoamérica

En la actualidad la región de Latinoamérica y el Caribe tiene un alto porcentaje de su población en edad laboral. Alrededor del 53% de sus habitantes se encuentran en edad laboral. No obstante el continuo crecimiento del porcentaje de población envejecida hace prever que para principios de la década de 2040 comience a disminuir.

Dependerá en todo caso de los gobierno de la región tomar las previsiones en materia de seguridad social, educación, formación del recurso humano, etc., que permita por un lado aprovechar el dividendo demográfico, mientras se preparan para las épocas de menor productividad a raíz del envejecimiento de la población.

En Países como Uruguay, donde el envejecimiento de la población es mayor que el resto de Latinoamérica y que comenzó a vivir su dividendo demográfico hace ya algunos años. Este problemática puede convertirse en un freno para el desarrollo económico del país. Además de las medidas de protección social que no abarcan ni a toda la población, ni a todos los estratos, se debería buscar ampliar los años productivos de los uruguayos. Por diferentes tabúes laborales en el país es muy difícil que mujeres mayores de 45 años y hombres mayores de 50 puedan insertarse en el mercado laboral, lo que acorta aún más el tiempo de vida productivo de sus pobladores y aumenta los niveles de dependencia. Que finalmente se traducen en mayor pobreza.

Es hora de prepararse para hacer los cambios necesarios que permitan adaptarnos a la nueva realidad laboral de la región. Con la idea de traspasar los ya comunes problemas de precariedad, tan presentes en nuestros países.

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