comidas desayunos

Cada vez se da mayor importancia a la apariencia física que tienen las personas en las redes sociales. Se valida equívocamente, una figura delgada, como sinónimo de estar saludable. Esa «imagen ideal» encuentra nichos vinculados con el modelaje, la publicidad, la música, etc. ¿Qué consecuencias acarrea este fenómeno? Los trastornos alimentarios son una problema de salud mundial silenciado por la sociedad que inquieta por sus altas cifras. 

Aunque la situación no es nueva, crece dramáticamente. En los últimos años se han observado diversos casos de dietas extremas y hábitos irresponsables. Incluso aparecen planes tan estrictos que conducen a la inanición en algunas personas. En la columna de hoy abordaremos los trastornos alimentarios. Qué son, cómo pueden reconocerse y de qué manera abordarlos cuando un miembro de la familia los padece.

El Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-V), lo define como “una alteración persistente en la alimentación, o en el comportamiento relacionado con la alimentación, que causa un deterioro significativo de la salud física o del funcionamiento psicosocial”.

Los trastornos alimentarios son una de las principales enfermedades que aquejan a la población juvenil en el mundo.

Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA)  están caracterizados por un comportamiento patológico, frente a la ingesta alimentaria. Y una obsesión por el control de peso, seguido de una distorsión en la autopercepción de la imagen corporal.

La raíz del problema

Conocer el origen de los trastornos alimentarios permite prevenir consecuencias. Generalmente sus orígenes son de tipo multifactorial, incluyendo causas biológicas, psicológicos, familiares y socioculturales.

La gordofobia y el body shaming hacen que mucha gente «finja» una buena dieta alimentaria y oculte su realidad: alimentación poco sana, vómitos y ayunos mal planteados.

Los trastornos alimentarios más conocidos son la anorexia nerviosa y la bulimia nerviosa. Pero existen otros, como el trastorno por atracón, ortorexia (obsesión por la comida sana) y vigorexia (obsesión por el ejercicio físico).

Los factores predisponentes se vinculan con el estar inserto en familias o relaciones disfuncionales, trastornos de personalidad, así como la existencia de una autoestima altamente descendida, lo cual impulsa a que la persona se sienta indefensa y con una insatisfacción profunda por su apariencia.

Son susceptibles las personas altamente sensibles a la opinión y validación de su círculo social. así como la tendencia a sentirse ridiculizado/a respecto a sus cuerpos

Es importante realizar un diagnóstico oportuno, basado en un plan de trabajo enfocado en una evaluación médica y evaluación nutricional. Esto con el fin de obtener pautas adecuadas de alimentación periódicamente. Hacer psicoterapia individual dedicada en tratar los conflictos personales de la persona. Finalmente sería ideal realizar una terapia familiar, que permita visualizar factores predisponentes de la dinámica familiar que contribuyan con el trastorno alimentario.

Último consejo: busque ayuda profesional. Los psicólogos y personal de salud estamos preparados para brindar el apoyo  adecuado, sin buscar culpables ni estigmatizar.

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