La comida es un tema de debate apasionante. No pocas veces entra en el espacio del conflicto de intereses, como cuando se habla de la procedencia de los alimentos. O como se llama ahora, la alimentación sostenible. ¿De qué se trata? ¿Es un sistema factible en el tiempo? ¿Estamos preparados como sociedad para aceptarlo?

La innovación en el mundo gastronómico tiene increíbles beneficios para la conservación del planeta. El concepto «alimentación sostenible» comenzó oficialmente a principios de los años 90 y se mantiene en boga. Se basa en un sistema integrado de prácticas de producción de plantas y animales con aplicación a largo plazo. Sus objetivos son:

  • Satisfacer las necesidades de las personas en cuanto a la ingestión de ciertas cantidades de alimentos y fibra.
  • Mejorar la calidad ambiental y la base de recursos naturales de los que depende la economía alimentaria.
  • Hacer un uso más eficiente de los recursos no renovables y los recursos biológicos naturales.
  • Mantener la viabilidad económica de las operaciones alimentarias.
  • Mejorar la calidad de vida de todos aquellos seres implicados en el proceso de conseguir alimento y de la propia sociedad.

A pesar de los años tratando el tema de la alimentación sostenible, los niveles de explotación siguen siendo muy elevados. La ganadería utiliza una tonelada de recursos, al igual que las producciones de aguacates y almendras por su alta demanda.

La alimentación sostenible parte de la manera como se cultivan y usan los ingredientes naturales disponibles, para mantener la tierra saludable y productiva en el tiempo.

Las tendencias alimentarias van y vienen por eso cada vez la gente es más consciente de la repercusión que tienen los hábitos alimenticios actuales.

Iniciativas: alimentación sostenible

Empresas familiares como Teca Sàbat, con sede en Sant Cugat del Vallès,son un ejemplo. Su producción de productos alimentarios contribuye con el medio ambiente. Un ejemplo de su iniciativa es la elaboración de platos con añadidos de productos como Heura (carne 100% vegetal). Este producto se realiza a través de proteína vegetal que recuerda al sabor del pollo a unos niveles tan similares que son difíciles de distinguir.

«Nuestra carne vegetal está salvando a más de 1.100.000 pollos en 2020», dicen desde la empresa. Para muchos, ese es el motivo principal para dejar de comer carne o comer menos. Y es sólo uno de los muchos ejemplos de ‘adaptación gastro’ en el mundo alimenticio.

Algas, insectos, carne artificial, etc. Son muchas las corrientes que se han ido creando estos años y otras muchas las que se encuentran en desarrollo.

La comida ecológica no se detiene en el lugar que se produce; los artesanos, los restaurantes y los fabricantes de productos alimenticios conscientes de la situación también tienen un papel que desempeñar para darlos a conocer.

Los productores de alimentos más sostenibles son los agricultores familiares y las empresas que tienen una conexión personal con la tierra que trabajan y los productos que crean.

También contribuyen las personas que preparan platos usando recetas familiares que se transmiten de generación en generación. Ellas mantienen la fidelidad de los productos y técnicas aliadas de la tradición y el sostenimiento.

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