El té posee taninos, como el vino, que permiten un maridaje óptimo. Sin embargo, cuando se presenta como bebida caliente extrae aromas y sabores subyacentes.

Unir el té y el queso produce un gusto y un placer para el paladar. Una bebida con ambos ingredientes es una experiencia que permite degustar asombrosos sabores. Pero, ¿Cómo hacer un maridaje de té y queso correctamente? Presentamos una guía de sibaritas.

El maridaje de té y queso no es tan popular como hacerlo con vino y queso. Pero es un acoplamiento que va en aumento a medida que tés de mejor calidad llegan al mercado. Los mejores maridajes de té y queso no solo realzan ambos sabores, sino que generan nuevos sabores.

Ciertos tipos de té son muy ricos en taninos (al igual que el vino) y tienen la misma capacidad de elevar el sabor del queso. A esto además hay que añadir que la temperatura del té despierta matices del queso que con una bebida fría no destacan.

El té además de ofrecer sabores y sensaciones en boca, tiene la capacidad de aminorar, neutralizar o potenciar los sabores del queso. Así crea un equilibrio perfecto. Mientras que el queso puede armonizar la astringencia, dulzor o amargor del té.

Maridaje de té y queso

Para crear un buen maridaje de té y queso se recomienda en primer lugar oler el té y el queso por separado, después se saborea el queso y se vuelve a oler el té para notar los cambios en el sabor.

Emparejar por semejanza es un principio común cuando se trata de emparejar el vino y el queso, y emparejar el té con el queso no es diferente. Los tés fuertes deben ser combinados con quesos de sabor fuerte, mientras que los tés delicados son más adecuados para los quesos más ligeros y suaves.

Otra pauta a tener en cuenta para realizar un maridaje de té y queso es que los tés más dulces (como los que tienen notas frutales o florales) tienden a complementar los quesos más salados, y los tés con alto contenido en taninos se combinan bien con los quesos cremosos. En estos escenarios, la clave es asegurar que los perfiles de sabor estén equilibrados.

Un emparejamiento correcto de té y queso tiene como resultado el denominado tercer sabor, que eleva los sabores de ambos alimentos en el paladar creando una experiencia gastronómica única.

Lo más importante es recordar que las reglas están para romperse. Experimentar y tener la mente abierta es la clave para descubrir nuevas sensaciones y vivir nuevas experiencias gourmet. Además, puedes seguir algunas cuentas en redes sociales de expertos que guían en el maridaje de té y queso, como tiendas gourmet que ofrecen ideas gastronómicas, acompañamientos y asesorías.

Productos sugeridos

English Breakfast. Es una combinación (blend) de tés negros finos (Assam y Ceylan), ideal para asimilar un buen desayuno, e iniciar con vitalidad la jornada. Tiene un luminoso color ámbar rojizo y aroma penetrante. En boca es astringente, de marcados taninos, cuerpo robusto, bien estructurado, y notas de malta y roble. De sabor seco e intenso, denota el gusto europeo por los tés con carácter. Puede beberse solo o con leche, acompañando desayunos y variados dulces o repostería.

Pure White Tea. Es un té orgánico hecho de hojas de té en su etapa de brote cuando están cubiertas de un suave y fino pelo blanco. Naturalmente dulce, con un toque ligero, los delicados aromas de pure white tea seguro que deleitan. Armoniza con alimentos que también tengan un sabor suave. Es muy usado en el maridaje de té y queso.

Camenbert de Normandie. Queso elaborado con leche cruda de vaca, pasta cremosa no cocida, con corteza aterciopelada, firme, enmohecida de color blanco. El aroma es ligeramente afrutado, de sabor algo salado, persistente en paladar con toque picante. Es uno de los emblemas de la gastronomía francesa. Ideal como aperitivo, para utilizar en sándwiches y pan baguette. Acompaña muy bien a frutas como la manzana o la pera e incluso puede tomarse como postre.

Queso Manchego. El sabor es ácido, fuerte y sabroso que se transforma en picante en quesos muy curados. Gusto residual agradable y peculiar que le confiere la leche de oveja manchega. Puede tomarse con pan y AOVE, en ensalada o con mermelada de arándanos.

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