Al idear tu espacio de teletrabajo es importante pensar no solo en la productividad sino en tu salud. El trabajo desde casa pasó de ser una situación de emergencia a algo que se perpetúa más allá de lo pensado. ¿Estás seguro de que el lugar que asignaste para realizar tus labores ofrece las garantías adecuadas?

Lesiones músculo esqueléticas causadas por una mala postura, fatiga visual, hormigueo en las piernas, vértigos, contracturas, lumbalgias y tendinitis. Estas son apenas algunas consecuencias de trabajar en entornos inapropiados. Con la llegada de la pandemia, muchos hogares apartaron de forma inmediata y forzosa un espacio para el teletrabajo. Pero como dice la directora de innovación del Instituto de Biomecánica de Valencia (IBV), Rosa Porcar, “el teletrabajo vino para quedarse”.

Esto obliga a revisar y repensar los espacios. Porcar explica que un lugar ideal “debe cumplir con todos los requisitos e implicaciones de riesgos laborales. Deben estar claras sus consecuencias a largo plazo para la salud del trabajador. Dependiendo de qué hacemos y con qué mobiliario estamos trabajando».

Un diagnóstico del todo

Al hacer un análisis deben tenerse en cuenta todos los factores. Desde la iluminación, ventilación y condiciones ambientales, hasta las pausas activas y la alternancia de tareas. “Si no lo planteamos así, tendremos consecuencias de sobrecarga mental y física. Y eso no nos interesa ni a los empleados, ni a las empresas, ni a la sociedad. Todos perdemos. Un puesto de trabajo debe ser considerado como lo que es. Independientemente de que se encuentre en casa o en una oficina. Y afecta a la productividad y la salud de la persona y de la sociedad en general”, explica Rosa Porcar.

El lugar. Los expertos recomiendan circular por la casa y buscar un lugar que se ajuste a sus necesidades. A veces incluso puedes tener dos lugares, de acuerdo con la agenda del día. No es igual si tienes una videoconferencia o si el trabajo te permite prestar atención a la dinámica de los hijos. En el primer caso debes proveerte de un lugar silencioso y sin distracciones, en el segundo trabajar en la isla de la cocina sería genial.

La luz. No siempre el teletrabajo implica el uso de la computadora o el teléfono. Si tienes que leer o escribir será necesario contar con el apoyo de una lámpara o buscar luz natural. Ten muy presente hacer pausas no solo para cuidar la postura sino la salud visual.

El pecado capital es hacer teletrabajo desde un sofá con la laptop sobre las piernas.

El mobiliario. Un espacio de teletrabajo ideal debe reunir un escritorio funcional, muebles auxiliares y una silla ergonómica. Cuando se elige una silla para la oficina, la empresa empleadora selecciona una gama capaz de ajustarse a personas de diferente altura y peso. Pero en casa las sillas suelen ser más utilitarias. Están pensadas en armonía con otros muebles. Cuida que la que uses esté a una altura cómoda con respecto a la mesa. Y que tenga un buen respaldar.

Acompaña la faena con detalles. La salud emocional también debe cuidarse. Lleva objetos especiales al sitio de trabajo, como si se trataran de una herramienta más. No pienses solo en cumplir una tarea sino en pasar un tiempo de calidad mientras cumples responsabilidades. Coloca una planta, usa una taza bonita, ponte un anillo, perfúmate.

Por último, nunca olvides que estás en tu hogar. De manera independiente a los compromisos y las presiones propias de las tareas laborales, no dejes de mantener una comunicación armónica y abierta son los miembros de la familia. E incluso con tus mascotas. Aunque les insistas, los demás no podrán visualizar su hogar como una oficina.

Para envío de información: redaccion@mujerdelsur.cl

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