“Haber abierto la ventana del arte me ha ampliado la visión a muchas áreas: diseño, arquitectura, composición, observación. La perspectiva del mundo cambia. Cuando te ligas con el arte hay un tema fuerte con la pasión, con la armonía, que va en directo beneficio a tu calidad de vida. El dedicarte a lo que te gusta es clave para ser feliz”.

Un tatuaje es un recordatorio que se lleva en la piel. Así lo percibe Daniela Saffirio Peña, tatuadora y artista. Porque al mirar una imagen en uno mismo, cada día, se activa una conexión interna, una apertura a la identidad. A su estudio acuden personas que se tatúan símbolos profundamente íntimos y personales. Espirituales y mágicos.

“Cada tatuador tiene una relación distinta con el cliente. La mía es idealmente una conversación profunda para entender qué es lo quiere. Porque me enfoco en el tema significativo para la persona. Igual tatúo cosas chiquititas, detalles, pero la composición en sí de algo significativo es mi vía de desarrollo”. Daniela Saffirio Peña se refiere a un proceso de conexión privilegiado, en el que escucha y traduce en imágenes que despiden energía. “Mi producto trata de buscar un tatuaje único”, dice.

Su emprendimiento, el Starlight Studio Ink, tiene cuatro apartados de trabajo: líneas finas, geometría sagrada, botánica floral y trabajo ornamental. Cada cliente da cuenta de cuáles son los elementos que tienen un significado especial y a partir de ellos Daniela hace una pieza única, original. “La mayoría de la gente quiere eso, solo que no se atreven a pedirlo. Dan por sentado que ellos deben traer el diseño. Siempre les digo: yo lo hago para ti tratando de buscar la mayor significancia”.

“El mundo del tatuaje es muy amplio, hay artistas maravillosos. Me fui enfocando en cómo trabajaban, qué materiales utilizaban, qué técnicas había. Se va ganando mucho con la práctica, con puras ganas de salir adelante y con la motivación de los cercanos".
“Se va ganando mucho con la práctica, con puras ganas de salir adelante y con la motivación de los cercanos. Mis papas al principio decían ¡Qué te pasó! Después comenzaron a ver mi trabajo y hubo una sorpresa positiva, con el tiempo comenzaron a ser grandes apoyos. Mi mamá es muy crítica de mi trabajo, ambos observan y me dan sus impresiones. Que a ellos les guste lo que hago significa mucho para mí”.

Tatuaje: apropiarse de uno mismo

Daniela Saffirio Peña es ingeniero civil industrial de profesión. Después de ejercer largamente su carrera tomó la decisión de abrir su propio estudio en un oficio que sorprendió a su familia. La sociedad todavía sostiene algunos tabúes respecto al arte de tatuar. Afortunadamente la apertura comenzó y en su caso ha sido maravilloso ver la aceptación tanto en su caso particular -pues sus padres «se fueron convenciendo de a poco»- como en las personas que piden sus servicios. “La gente mayor me ha sorprendido, porque se atreven a hacerse su primer tatuaje. Para mí tiene que ver con el apropiarse de uno mismo, decidir sobre uno mismo”.

A Starlight Studio Ink, acuden personas entre 18 y 70 años. Con frecuencia solicitan diseños de kultrun, con araucarias, con el volcán y el lago Villarrica. “La gente busca algo que los marque, con lo que se sienten identificados, imágenes con mucho significado”.

Tatuaje «Brazalete Geometría».

Los tatuajes y la espiritualidad

La primera vez que Daniela se hizo un tatuaje fue como “un arma de protección”. Escogió uno budista. Los años han pasado, pero sigue convencida de los significados simbólicos de los tatuajes. Por eso es respetuosa y defensora de la mística que conlleva trazar una línea indeleble, eterna, en la piel de otro.

“Los mandalas son un tema espiritual. Dibujarlos es un arte, hay distintos estilos yo trabajo con un trazo muy fino y eso tiende a destacar más lo femenino. Utilizo una aplicación para hacerlos que repite el patrón que uno va dibujando. Dibujo uno por uno cada mandala, ninguno es igual a otro. Aquí hay una mezcla entre arte, astrología y creatividad. Muchas veces me pasa en la relación con el cliente que no entiende cuál es el foco de mi trabajo y, por ejemplo, pide que reproduzca un dibujo igual. Yo tengo que rechazarlo porque para mí es como quitarle un tatuaje a alguien y ponérselo a otro. Pierde todo el sentido”.

Los mandalas forman parte de la línea de tatuajes de geometría sagrada que Daniela diseña con líneas enfocadas en el ascender. “Para que crezcas como persona”, dice. Una de las figuras más solicitadas es el unalome o flor de loto. “Hay mucho espíritu de superación espiritual hoy en día y ese tipo de simbolismo, que son detalles, lo arraigan a uno. Yo trato de direccionar todo lo que hago en algo que te sume en significancia a tu vida”.

Yo creo que todos tenemos nuestra propia búsqueda personal. yo sin clasificarme en nada, vivo buscando ser feliz nada más. Creo que todos buscamos vivir en armonía, tener una vida tranquila, es algo a lo que todo el mundo aspira.

Diseño, técnica y equipos

Siempre pido tres cosas básicas para iniciar una sesión: una foto o un dibujo de la idea para visualizarla, el tamaño y el lugar donde se quieren tatuar. En el momento en que sale la conversación empiezo a preguntar. Hay personas que te cuentan una historia de inmediato, otros son más reservados. El diseño lo muestro el día de la sesión, no envío diseños porque sería caótico. Vemos detalles e imprimo el transfer, que es la impresión con tinta hectográfica que se pega en la piel. Es como un calco. Y tatúo. La duración del proceso depende del tamaño del tatuaje. Cuando termino tomo un par de fotos y videos para subirlos al Instagram.

“El estudio también ofrece soluciones a gente que ya no quiere un tatuaje. Cuento con un equipo láser que complementa mi trabajo. Ligué las dos cosas para poder reparar tatuajes antiguos o borrarlos”.

Las agujas que mayormente utiliza Daniela Saffirio Peña es la 3rl. “Las agujas vienen clasificadas en cuatro tipos. Las rl que son de líneas y las rs que son para difuminar, tienen una configuración redonda. Las de línea tienen una configuración en punta. Y las Magnum, que son las más conocidas, tienen unas paletas curvas y otras cuadradas. Esas se utilizan para relleno y difuminar. Yo generalmente trabajo con agujas de línea, de repente utilizo algunas más grandes cuando tengo que rellenar o pintar superficies. Pero 3rl y 1rl son las más utilizadas, son muy finitas, con la 1rl podrías dibujar un pelo, te permite hacer detalles muy chiquititos. Todo lo que es minimalismo se hace con 1rl. Utilizo equipos que me dan mayor precisión. Máquinas profesionales de marca Bishop, que es una marca muy conocida, y que me dan la posibilidad de hacer cosas muy chiquititas”.

La libertad más allá de la piel

Daniela tiene siete tatuajes, algunos bastante grandes, todos realizados por otros tatuadores. De hecho siempre recomienda buscar a otra persona para que haga el trabajo, “a menos que estés experimentando contigo”. Cuando comenzó a hacerse tatuajes se apasionó tanto con el tema que investigó mucho. «Le decía a mi hermanita y a mis amigas que las tatuaría cuando tuviera todo lo necesario», recuerda con humor. Su primera máquina fue usada y adquirida por internet. Después su hermana le regaló la primera camilla. «¡Ellas estaban más entusiasmadas que yo! Así que compré los insumos e hice mis primeros tatuajes. El empuje de mis amigas y mi hermana chica (ya no tan chica) fue muy importante para atreverme y seguir adelante. Me ayudaron un montón».

Detalle del tatuaje «Libélula».

“Después vino un momento muy complicado en el que tuve que decidir qué era lo que iba a hacer. Yo soy mamá, tengo una hija de 5 años. Me empecé a cuestionar porque por mi trabajo perdía mucho tiempo para estar con ella. Comencé a buscar si era factible quedarme en casa y hacer lo que me gustaba. Fue un proceso tremendamente difícil que necesitó mucha motivación.  Me costó un montón creerme el cuento porque era algo casi utópico. Allí estaban mis padres, mi familia, mis amigos más cercanos. Ha sido un proceso duro, largo e intenso, pero posible gracias a su apoyo”.

El nombre Starlight Studio Ink precisamente surgió de una búsqueda profunda por comprender sus aspiraciones, su sueño en la vida. “El estudio está en mi casa, vivo en un octavo piso y tengo un balcón desde donde se ve el cielo. En algún momento soñando con la idea de lo que podía agarrarme, era romántico pensar que podían sonar las estrellas en el cielo”, dice. Como en la canción de Muse, Starlight significa la luz de un sueño. En su caso, se ha cumplido.

Conozca más sobre Daniela Saffirio Peña en la cuenta de Instagram de su Starlight Studio Ink. Y conozca la otra faceta de su trabajo dedicado a la estética corporal.

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