Durante la infancia de Tabitha en una zona rural de Kenya, la mayoría de sus compañeras de 16 años fueron sometidas a la mutilación genital femenina. Una violación de los derechos humanos que este año amenaza a más de cuatro millones de niñas de todo el mundo.»

En el marco del día mundial contra la mutilación genital femenina Natalia Kanem del Fondo de Población de las Naciones Unidas. Junto a Henrietta Fore de UNICEF,  Phumzile Mlambo-Ngcuka de ONU – Mujeres y Tedros Adhanom Ghebreyesus de la Organización Mundial de la Salud; realizaron una declaración conjunta:

«En el Día Internacional de Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina, nos unimos a Tabitha y a las jóvenes de todo el mundo que quieren hacer valer sus derechos con urgencia y vigor. Gracias a ellas, se está promoviendo la participación de otras jóvenes, familias, comunidades y Gobiernos con un llamado a poner fin, de una vez por todas, a este acto tan perjudicial de violencia de género, como prometió hacer la comunidad internacional en el marco de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. »

200 millones de mujeres víctimas de mutilación

En los últimos 30 años no se han logrado progresos significativos de cara a la eliminación de esta práctica. Hoy en día existen unas 200 millones de niñas y mujeres que la han sufrido, lo que puede provocar secuelas físicas, psicológicas y sociales a largo plazo.

Sin embargo, el apoyo que recibe esta práctica es cada vez menor. Las adolescentes de entre 15 y 19 años de los países en los que la mutilación genital femenina es frecuente, son menos partidarias de realizarla que las mujeres de 45 a 49 años. Además, en muchos países las niñas corren un riesgo mucho menor de ser sometidas a dicha práctica que sus madres y abuelas en su momento.

No obstante, el rápido crecimiento de la población juvenil en los países en los que la mutilación genital femenina constituye una práctica extendida podría desembocar en un aumento considerable del número de niñas en situación de riesgo de aquí a 2030.

La juventud es la clave en esta lucha

La juventud puede desempeñar un papel fundamental en la erradicación de esta práctica. Desatar el poder de la juventud significa invertir en movimientos encabezados por jóvenes para defender la igualdad de género, el fin de la violencia contra las mujeres y las niñas, y la eliminación de las prácticas nocivas.

Esto requiere incluir a la juventud como asociada en el diseño y la aplicación de los planes de acción nacionales, el establecimiento de relaciones con organizaciones y redes dirigidas por jóvenes que trabajan para poner fin a la mutilación genital femenina, reconocerla como una forma de violencia contra las mujeres y las niñas, empoderar a la juventud para que lidere campañas comunitarias que cuestionen las normas y los mitos sociales, y conseguir que los hombres y los niños participen como aliados.

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