De acuerdo con el estudio sobre el emprendimiento realizado por One Poll, el principal factor de motivación señalado por casi 5 de cada 10 (48%) futuros empresarios, es poder ser su propio jefe. Seguido de la posibilidad de seguir su pasión (44%), dar un cambio a su carrera (36%), obtener mayor flexibilidad en el trabajo y apoyar a la familia (30% en ambos casos).

Habilidades, destrezas, talentos y experiencia se ponen en la balanza para favorecer a quienes transitan por el camino de la independencia financiera. Es normal que surjan preguntas de autoevaluación al momento de decidir abrir un negocio propio. Una de las más frecuentes es pensar en cuál es la mejor edad para emprender. Estudios recientes intentan responder a esa inquietud.

De acuerdo con el Observatorio Mundial del Emprendimiento, un estudio que monitoriza el estado real del emprendimiento en el mundo, a un 14% de los emprendedores jóvenes les preocupa que no se le tome en serio debido a su edad. Y un 42% de los aspirantes a empresarios confían en que, a mayor edad hay más posibilidades de éxito. Los temores relacionados con cuál es la mejor edad para emprender son abordados por la II edición del estudio sobre el emprendimiento realizado por One Poll para Herbalife Nutrition. La encuesta se aplicó entre mediados de abril y principios de mayo a más de 25 mil personas de 35 países. Y entre sus conclusiones resaltó que los Millennials y la Generación Z (entre los 21 y los 40 años) cuentan con más facilidades para abrir su propio negocio.

La tecnología: el nuevo aliado

Una de las ventajas que poseen los empresarios más jóvenes, según la encuesta, son sus conocimientos tecnológicos. En España el 19% de los encuestados considera que se adapta mejor a las nuevas tecnologías que otras generaciones; mientras que el 14% piensa que es más probable que tengan ideas frescas e inexploradas, y, el 13% de los que quieren abrir un negocio aseguran tener una mayor disponibilidad de recursos con respecto a otras generaciones.

Esta visión es similar a la de Italia, pero se contrapone a la expresada por los ciudadanos de otros países europeos, como Francia y Alemania, y a Estados Unidos. Allí consideran que la mejor edad para emprender es cuando se ha obtenido experiencia pues esto asegura la responsabilidad y estabilidad necesarias para abrir un negocio. De hecho, creen que se deben tener, de promedio, 5 años y medio de experiencia laboral antes de lanzarse a la piscina del emprendimiento.

¿Hay una edad para emprender?

Sin distingo de edad, casi el 75% de los encuestados afirman que sueñan con ser empresarios. De ellos, casi 5 de cada 10 (48%), señalan que lo que más les motiva es convertirse en su propio jefe. El 44% destacan la posibilidad de seguir su pasión. El 36% dar un cambio a su carrera. Y 3 de cada 10 prefieren obtener una mayor flexibilidad en el trabajo y apoyar a su familia (30% en ambos casos). Además, de aquellos que han tenido un empleo anteriormente y que ahora están interesados en ser empresarios, el 57% subraya que una de las razones era que estaban cansados de que los empleados y los directivos de más edad les dijeran «no». De la misma manera que el 63% no siente que sus ideas fueran tenidas en cuenta en sus anteriores puestos.

«Trabajar con emprendedores durante los últimos 41 años nos ha enseñado que, independientemente de la edad, la diferencia entre el éxito y el fracaso suele estar en unos buenos fundamentos empresariales, la voluntad de aprender y adaptarse, y la pasión por el trabajo” explica John DeSimone, Presidente de Herbalife Nutrition, quien añade que «emprender es una excelente oportunidad para obtener un mayor control de nuestra vida y, en contra de los estereotipos, los jóvenes pueden poseer las habilidades más valiosas para tener éxito. No hay momento como el presente para seguir, cada uno, su pasión”.

Reto de Millennials y Generación Z

Ser joven para el sector del emprendimiento entonces no es realmente una desventaja. De hecho, la encuesta revela que en este momento hay otras condiciones más apreciadas que la experiencia. Lo que más repiten los encuestados son la capacidad de adaptarse a la pandemia (38%), ganar suficiente dinero para compensar los costes de inversión (36%), disponer de un presupuesto suficiente para hacer crecer el negocio (32%) y realizar ventas o conseguir clientes (31%). Además, también hacen referencia a la inestabilidad económica, la incertidumbre, la competitividad y la burocracia como trabas a las que se enfrentan los emprendedores. Todos estos retos son comunes a la generalidad de las poblaciones encuestadas, desde Estados Unidos o Argentina, pasando por Francia o Alemania y hasta Japón o Turquía.

«A medida que los jóvenes empresarios aprenden a gestionar los rigores diarios de la puesta en marcha de su propio negocio, es imperativo rodearse de una comunidad de apoyo que incluya mentores y personas que les empujen continuamente al siguiente nivel», sentencia DeSimone.

La incertidumbre derivada de la pandemia del Covid-19 ha dificultado la creación de nuevas empresas y la consolidación de nuevos emprendedores hasta tal punto que el 67% de los encuestados afirma no tener planes de dejar su trabajo actual, aunque quiera hacerlo. Para el 47% el 2020 ha sido un año especialmente difícil para este sector; de hecho, el mismo porcentaje afirma haber tenido que cerrar su negocio por esta cuestión. Sin embargo, hay buenas noticias. Más de la mitad de los encuestados (67%), afirma que sus aspiraciones de tener un negocio propio siguen intactas a pesar de todos los inconvenientes.

Fuente: Agencia Comunicae

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