Chupete

Los niños pequeños se ven muy hermosos con el chupete. Esto les calma el reflejo natural de succionar. Sin embargo si ya pasan de los tres años y están en edad preescolar el chupete puede ser un verdadero problema.

El chupete fue diseñado para satisfacer el reflejo de succión natural del bebé y brindar una sensación de placer. Pero no están hechos para niños con dentaduras completas, o con una succión fuerte. Tampoco para que se mantengan en uso por períodos prolongados. Esto puede causar cambios en la estructura del paladar y en la alineación de los dientes.

Después de los cuatro años, cuando comienzan a salir los dientes permanentes, existe un mayor riesgo de alteración de la estructura ósea en la parte frontal de la boca, lo cual es difícil y costoso de corregir. Por eso es tan importante que logremos corregir este hábito en nuestro hijos.

Ahora cómo hacerlo es la pregunta que se hacen muchas madres. Sobre todo en aquellos niños que dan problemas con esto. Muchos pequeños dejan rápidamente el chupete, pero para otros puede ser una forma de manejar el estrés. En estos casos es mucho más complicado.

El chupete un recurso anti-estrés de muchos niños

Desde los dos años los niños desarrollan estrategias alternativas para calmarse o tranquilizarse después de una rabieta. Por eso el uso de objetos sustitutos podría ser una alternativa. Sonajeros, maracas, objetos vistosos, incluso que puedan chuparse eventualmente podrían cumplir con esta función. 

Otros niños prefieren una manta o un peluche al que abrazar. Estos objetos con los que los pequeños llegan a sentir pertenencia o propiedad. Les hace sentir que tienen control sobre algo. Los niños tienen muy pocas cosas que puedan controlar, tanto en la casa, como en el hogar de párvulos; por eso estos objetos les dan esa opción.

Es aconsejable quitarle el chupete a los niños antes de cambios importantes, como comenzar la guardería, la llegada de un nuevo hermanito, una mudanza, o cualquier evento de importancia que pueda generarle estrés. Estos eventos pueden aumentar la necesidad de nuestros hijos de recibir el alivio que encuentran en el chupete. Por eso es aconsejable eliminar esta costumbre antes de cualquier situación de este tipo que agrave su uso.

Ser fuertes puede ser necesario

Quizás se deban asumir varias estrategias para lograr el objetivo de quitar el chupete. Algunos padres recurren al sabotaje; cortando el final del chupete poco a poco hasta que ya no es divertido chupar. Otros simplemente tiran los chupetes. Pero los expertos parecen estar de acuerdo en que un enfoque positivo tiende a funcionar mejor.

Cómo la historia del señor de los chupetes, por ejemplo, un cuento, similar al hada de los dientes, pero en este caso es un viejo duende que tomarña el chupete a cambio de un obsequio. A algunos niños puede parecerle divertido donar su chupete a otro más pequeños.

Cualquiera sea la estrategia que utilices toma en cuenta estas cosas:

Debes ser fuerte y no darle otra vez el chupete. Una vez lo sacas de la casa  no puede volver a aparecer.

Prepárate para sus rabietas, no lo regañes, trata de ayudarlo a superar su ansiedad

No lo compares con otros niños, al contrario puedes estimularlo haciendo énfasis en su proceso de maduración.

Si no puede dormir, cambia la rutina que tenias hasta ahora, incorpora nuevos elementos como leerle un cuento o hablarle.

Recuerda, al principio parecerá difícil pero por lo general los niños superan estas cosas con mucha rapidez.

Para envío de información escribe a: redaccion@mujerdelsur.cl

También te puede interesar:

Conoce la mejor manera de enseñar a un niño a ir al baño

 

Deja un comentario