"Desde hace tres años hemos estado inmersas en el cerro y en el estero, aquí en Quilpué. Siempre atentas a cualquier cambio o amenaza. Siempre tratando de ayudar, impulsar y compartir con otras organizaciones. Hemos participado en la Coordinadora Ambiental de Quilpué donde se realizan limpiezas comunitarias, marchas y conocemos gente que nos retroalimenta y da datos para avistar aves. Es un aprendizaje constante y nos falta mucho más por aprender”.

Se ríen y miran el cielo. Su mirada vuela y su curiosidad también, de una manera que causa perplejidad en los otros. Detrás de su actitud aparentemente distraída está en realidad un admirable espíritu conservacionista. Ellas son Andrea Lazo y Macarena Fernández, las creadoras de la Colectiva Pajaronas Quilpué, un proyecto que se inspira en el avistamiento de aves y el registro de sus formas de vida.

La liviandad de una pluma que cae es retratada sin demora por ellas. Ese delicado, simple y hermoso suceso puede ser un registro de gran valor para la Colectiva Pajaronas. Enamoradas de la contemplación de las aves, Andrea Lazo y Macarena Fernández se toman muy en serio el estudio y protección de la avifauna. No solo comparten sus avistamientos, las zonas de anidación y sus hábitos alimenticios. También organizan excursiones y salidas solo para mujeres que motivan a conocer y proteger la biodiversidad.

“Macarena y yo somos de Quilpué, una comuna de región de Valparaíso”, inicia Andrea para compartir su historia. “Nos conocimos en 2018 cuando trabajábamos en Pulmón Verde, una ONG de carácter ambiental. Ambas teníamos intereses muy parecidos y queríamos desarrollar propuestas. Pero éramos muchas personas en la organización y había muchos protocolos para hacer cosas. Eso nos motivó a formar la Colectiva Pajaronas”.

Salidas para mujeres

Andrea Lazo es emprendedora, tiene una tienda de reciclaje de ropa, y Macarena Fernández es psicóloga. Su primera iniciativa fue publicar fotografías en el perfil de Instagram que crearon en junio de 2020, @colectivapajaronas. Cada imagen estaba acompañada con las descripciones de las especies y de su entorno, además de reflexiones y recomendaciones.

“De a poco se fueron agregando más chicas y hubo un gran interés de las mujeres por participar. Nos preguntaban chiquillas cuándo salen, qué están organizando… y ahí surgió la idea de hacer estas excursiones de reconocimiento de flora y fauna nativa. La primera salida fue en septiembre el año pasado. Hicimos 10 salidas antes de la cuarentena en distintos lugares de Quilpué y de la quinta región, han participado más de 60 mujeres de todas las edades. Niñas que iban con sus madres, señoras mayores con sus hijas. Todas muy interesadas por aprender y conocer el territorio”, dice Andrea.

Colectiva Pajaronas nació precisamente para impulsar ese acercamiento y conocimiento en las mujeres. Y además hacerlo en un ambiente seguro, acogedor e íntimo. “Sentimos que está un poco estigmatizado que las mujeres anden solas. Sobre todo, en espacios alejados o con poca concurrencia de gente. Nosotras quisimos recuperar estos espacios de contención con la naturaleza y también reivindicar las formas de interacción y transmisión de saberes”.

Mirar, entender, cuidar

“¡No! ¿Cómo? ¿Tan rápido se llenó?”, escribe una seguidora en el post que anuncia una nueva salida. “¡Avisen si alguien se baja!”, comentan otras. Sus avisos de expediciones son bienvenidos y los cupos se llenan rápidamente. Sin embargo, la pandemia no solo obliga a reducir el número de personas, sino que durante las cuarentenas simplemente se anulan.

“Acá en Quilpué estuvimos con cuarentena total hartos meses. Pero seguimos subiendo material a las redes sociales sobre especies que habíamos registrado. Estamos ansiosas por retomar las salidas y las chicas echan de menos estos espacios”, señala Andrea. Ahora en mayo nuevamente se levantó la cuarentena y no dudaron en visitar el Humedal de Mantagua y pasar por el Humedal Concón. ¿Qué ven en estas salidas? Una garza cuca y garza grande, por ejemplo. Cisnes coscoroba, coipo, churrete acanelado, chorlos chilenos, chorlo de collar, trabajador y garza yeco. Todo es registrado en fotos y videos.

La contemplación de las aves conlleva una plácida mirada a la naturaleza en su más amplia definición. Ese es uno de los principios de la Colectiva Pajaronas, generar conocimiento para desarrollar conciencia. Por lo tanto, apreciar la belleza de los pájaros es solo un paso inicial. Luego está comprender su importancia en el ecosistema: su rol en la polinización de plantas, control plagas, consumo de desechos orgánicos. Pese a todo esto, se enfrentan a una continua pérdida de su hábitat.

“Con el avistamiento de aves queremos dar a conocer la gran cantidad de biodiversidad que tiene esta zona para motivar su protección. Participamos en limpiezas en el sector del estero y del cerro, siempre tratando de que la gente se dé cuenta de la cantidad de aves que hay. Que sepan que están cohabitando con nosotros siempre. Y que están resistiendo a todo lo que el ser humano ha provocado y sigue provocando. Falta mucha educación ambiental, tanto en principios de reciclaje como en identificación y conocimiento de las propiedades medicinales en la flora”, indica.

Vida verde, vida respetuosa

Para Andrea las acciones pequeñas, constantes y expansivas conseguirán mantener la naturaleza y perseverarla. “Desde pequeñas, Macarena y yo hemos tenido la suerte de vivir muy cerca del cerro, yo vivo al lado del estero. Siempre hemos estado conectadas con el territorio. Actualmente en la zona hay varios conflictos medioambientales que están amedrentando la biodiversidad. Las inmobiliarias que se dedican a construir amparados en el progreso están destruyendo la vida de todas las especies, incluidos los humanos”.

También lamenta el poco apoyo para las organizaciones enfocadas en la preservación del medioambiente. “No solo aquí, en todo Chile en general. Los intereses muchas veces son monetarios”.

Desalientos aparte, su invitación honesta y motivadora es a estar atentas y observar siempre este mundo que compartimos. “Desde tu patio o tu balcón, fíjate en el cielo. Mira qué aves hay y trata de identificarlas. Suma conocimientos. Nosotras de verdad sentimos que estamos un poco locas”, dice en broma. “Ocupamos la aplicación E-bird para ir registrando las especies que encontramos. Y cuando sabemos que hay un avistamiento nuevo vamos a ver si podemos también registrarlo. De verdad que el trabajo en la Colectiva Pajaronas nos hace felices. Estamos agradecidas de conocernos y de poder admirar la belleza de la naturaleza”, concluye.

¿Te interesa saber más sobre la Colectiva Pajaronas Quilpué? ¿Quieres apoyarlas, animarlas y acompañarlas? Síguelas en su perfil de Instagram @colectivapajaronas

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