Un porcentaje alto de mujeres no manifiestan ninguna sintomatología cuando padecen VPH. Esto se debe a que el sistema inmunitario, por lo general, no permite que el virus provoque daños. Pero cuando no está lo suficientemente fortalecido, puede producir un daño en las células del cuello uterino, que con los años terminan transformándose en células cancerosas. Y estas luego pasan a formar tumoraciones.

El 26 de marzo se celebra el Día Mundial del Cáncer de Cérvix. Este cáncer consiste en la aparición y crecimiento de células tumorales en la parte baja del útero. Su causa es -en un 99% de los casos- debido al Virus del Papiloma Humano (VPH). ¿Qué novedades tenemos en este momento para enfrentarlo?

El VPH es la más frecuente de todas las infecciones de transmisión sexual. Se estima que más del 80% de las personas sexualmente activas se contagiarán alguna vez en su vida de algún genotipo del VPH. Actualmente, se han detectado más de 150 genotipos. Entre ellos se encuentran 15 de alto riesgo que pueden desarrollar cáncer de cérvix.

El doctor y especialista en ginecología de HM Gabinete Velázquez, Luis Serrano Cogollor, señala que el cáncer de cuello de útero es una alteración. “Como todos los cánceres, hay una célula que tiene un error en su replicación, en su ADN. Actúa de manera independiente a todos sus efectos. Se divide de manera caótica y utiliza los recursos del organismo para prolongarse en el tiempo. El cáncer de cérvix no es una excepción. La causa última de que se produzca esta alteración es el VPH”, explica.

El cáncer de cérvix es la segunda causa de muerte por cáncer en mujeres entre los 35 y 64 años a nivel mundial.

Nuevos métodos de detección

El doctor Serrano recalca también que “ahora empezamos a desarrollar métodos moleculares que nos dicen no ya quien tiene VPH sino quien lo tiene y es potencialmente peligroso”. Asimismo, otra de las novedades que el doctor menciona es la vacuna contra el VPH. “El desarrollo de la vacuna nos ha fortalecido y va a marcar los próximos años en que haya más o menos cáncer de cuello de útero, ya que con ella podemos prevenir la infección. Nosotros proclamamos la necesidad de que se vacune toda la población, chicos y chicas, todo el mundo que sea sexualmente activo”, añade.

La Asociación Española de Patología Cervical y Colposcopia recomienda distintas pruebas de cribado para la detección del cáncer de cérvix en función de la edad de las mujeres. Para las mujeres de entre 25 y 30 años, se aconseja la citología cervical cada tres años. El doctor Serrano asegura que “durante el siglo XX se ha venido utilizando con bastante éxito. En los países industrializados se ha reducido el cáncer de cuello de útero entre un 80 y un 90%”.

El desarrollo de la vacuna nos ha fortalecido y va a marcar los próximos años en que haya más o menos Cáncer de Cérvix.

No obstante, en los últimos años, en los que se ha descubierto que el cáncer de cérvix tiene una causa única que es el VPH, para las mujeres de entre 30 y 65 años, se recomienda la prueba de VPH cada cinco años junto con la citología. “Tú haces una prueba de VPH y si eres negativa puedes no volver a hacerte la prueba en tres, cuatro, cinco años. Nos sirve para descartar a la paciente que no lo tiene y a la que lo tiene se le hace también la citología. Reduces el 75 u 80% de las citologías”, explica el doctor.

Existen nuevas pruebas que además permiten determinar la posible actividad oncogénica de los virus detectados. Estas pruebas las puede realizar el ginecólogo o la propia paciente y, posteriormente, las muestras son enviadas a un laboratorio para la identificación de los virus de alto riesgo.

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