Alejandra Cornejo exhibe sus fotografías en su Instagram

Cuando llueve Alejandra Cornejo sale de la calidez de su habitación al descampado. No hay otra manera de llegar a la cocina. No corre, de hecho, no representa ningún problema. La arquitectura de su casa es un octágono que separa las áreas comunes del dormitorio. Porque así ella y su esposo, Álvaro, lo planificaron. Vive y siente la naturaleza como su techo. De ahí que sus fotografías del centro y sur de Chile muestran lo que para ella es un espacio doméstico.

“Yo descubrí ahora, mirando hacia atrás, que la fotografía estuvo toda la vida en mi forma de vivir. Pero no era consciente”. Alejandra Cornejo es la creadora de la cuenta de Instagram @guagui.cornejo un álbum fotográfico maravilloso que enriquece desde La Araucanía. Abejas, colibríes, hongos, líquenes, animales con sus crías, bosques, ríos ¡un volcán!… Todo lo que mira es captado.

“En algún punto yo fui consciente de que estaba haciendo lo que siempre le pedía al universo. Que es ver el amor en todas sus manifestaciones. Estar en el momento presente, en el lugar perfecto, con las personas perfectas. Me ha pasado un montón de veces que llego a un lugar y justo está el pajarito donde tenía que estar. Me preguntan: Pero ¿cómo sacas esa foto? Y me doy cuenta de que no es que yo la saque. Es que la vida me regala la posibilidad de estar ahí. Todos esos son regalos que no me puedo guardar”.

«Tomé esta foto en 2016 con un Nokia. Era irreal la sensación de haberla tomado yo. Capté el brillo y la belleza.. Y me dije: «Sí, tengo esta habilidad».

El tiempo de Alejandra Cornejo

Muchas fotografías de su Instagram son imágenes tomadas durante sus viajes: San Felipe, Los Andes, Rancagua, Nancagua, Machalí, Concepción, Lenga. “Cualquier actividad familiar a mí me hace arrancar a San Felipe, donde nací. O a Santiago, donde nació Álvaro, mi esposo. Él esculpe esculturas en madera y viajamos por eso. Y ahora en intermedio paramos en Concepción, donde estudian mis hijas. Los viajes me hacen aparecer aquí y allá”.

Tras vivir 20 años en Machalí, una comuna del centro de Chile, Alejandra Cornejo se fue con su esposo y sus tres hijas a La Araucanía. De eso hace cinco años. Hoy sus hijas mayores tienen 22 y 20 años y son universitarias. La pequeña, Sofía, tiene 8 años. “Aprendimos a vivir el día a día con los no horarios, lejos del modo ciudad. Para nosotros el tiempo-arte es un código que hablamos familiarmente. Tomo mi tiempo para fotear, incluso en medio de la carretera. Pero trato de respetar también su arte: porque mis hijas son bien artistas”.

«Vi un flechazo de esta imagen en el camino y cuando volví, ya no estaba. Calculé la hora, dónde y cómo estaba el tiempo… Y esperé 2 o 3 semanas.. Amaneció con bruma ese día y sabía que vería esto… Después de 4 años desarrollando esta pasión y afición, puedo decir que nunca he visto un paisaje dos veces igual. Esta foto es mi excepción a la regla».

Gracias a ellas dejó el Facebook y se adentró al Instagram. “Mis hijas me crearon el IG porque decían que el FB es para viejos”. Así nacieron sus tres cuentas: @guagui.cornejo donde sube su cotidianidad tras el lente, @mosaico_rustiko que exhibe sus coloridas obras en mosaico y @sur_rustiko una pyme que apoya el talento y la laboriosidad de las artesanas locales. Además, se ha adentrado a hacer videos. “Sofía, mi hija más chica, es mi directora de Tik Tok”.

Seguidora de desafíos

También Alejandra Cornejo es una rayada. El año pasado tomó su primer y único taller fotográfico, en el cual se dio cuenta de que ya aplicaba algunos consejos de fotografía profesional. “¡De cinco tips yo usaba tres!”. Ese taller la insertó en la comunidad fotográfica @Rayadosporlasfotos creada por Cristian Larrere. “Él sabe que de 20 alumnos hay dos que son más locos que el resto, les siente una vibra distinta. A mí me dijo: Claramente eres una rayada que tiene que estar en la comunidad”.

Lo interesante es que los integrantes acatan retos fotográficos y comparten los procesos y resultados con el grupo. “Mi crecimiento ha sido 100% exponencial porque tenemos desafíos diarios. Nos vamos nutriendo con cosas nuevas, compartiendo datos abiertamente, mejorando. No ha cambiado el sello o en lo que me fijo al sacar una fotografía, pero ahora por ejemplo uso los cinco tips del taller”.

Producto de este taller se creo el grupo «Captura Lacustre» sus 11 miembros aficionados a la fotografía, publican su trabajo, en el que materializan la energía del sur. @captura_lacustre

Antes del click: un llamado

Alejandra Cornejo se sumerge en el color de forma casi intuitiva. No solo cuando capta sus fotografías. También cuando hace sus mosaicos a gran escala y cuando hace piezas de artesanía. Como sus lámparas de madera y vellón. “De mis trabajos empezaron a surgir cosas más sureñas, como una energía distinta. A mí me gusta que cada persona que me manda a hacer una lámpara de piso sea capaz de encontrar los colores que le identifican. A veces la gente no sabe qué colores le gustan… lo encuentro tan triste. Pero eso genera conversaciones entretenidas. Los colores tienen su energía y así armamos un patrón”.

«Muero con sus patitas con polen». Serie «Abejas».

Otra cosa importante y a lo que está atenta, es a su intuición o conexión con el entorno. “Los años y la experiencia aquí en el sur no me permiten ser cuadrada. Si el lago me llama, yo dejo de hacer la fila por un trámite y me voy al lago. Después vuelvo a la misma fila, pero regreso de otra forma. Así es lo que he ido adquiriendo en Lican Ray, donde las calles son de piedra volcánica y poca gente sabe que hay una playa chica. Estoy fascinada. Yo aquí miro el bosque en full HD, con viento, con niebla, con sol. Hay paisaje por todos lados”.

Sigue aquí a Alejandra Cornejo en su Instagram.

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